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Polémica en Santa Ponça por sus campanas: el Defensor del Pueblo advierte que suenan demasiado fuerte

La llamada a la misa alcanza los 80 decibelios y se considera que puede afectar a la salud de los residentes de Calvià por lo que Ángel Gabilondo reclama medidas

Las campanas solo repican los sábados y domingos antes de las eucaristías, ya que no se celebran entre semana

Los vecinos no soportan el sonido del campanario de Santa Ponça

Juan Luis Iglesias

Palma

Algunos vecinos de Santa Ponça, en el municipio mallorquín de Calvià, se han movilizado para denunciar el nivel de ruido que a su juicio generan las campanas de la parroquia de Nostra Senyora de l’Esperança cuando repican para anunciar el inicio de la misa. Al no encontrar -afirman- ninguna solución ni en la propia iglesia ni tampoco en el Ayuntamiento, estos residentes han decidido buscar ayuda en el Defensor del Pueblo. Ángel Gabilondo les ha dado la razón, tras comprobar con datos y pruebas que el nivel de ruido que se genera al llamar al rezo está por encima de los valores que contempla la ordenanza municipal. Por ello, el Defensor del Pueblo se ha dirigido al Ayuntamiento de Calvià para exigirle que actúe y se tenga en cuenta la denuncia de los residentes de Santa Ponça, que llevan años asegurando que sufren molestias y que -subrayan- pueden incluso afectar a la salud.

El campanario de la iglesia de Santa Ponça es relativamente nuevo, ya que fue inaugurado en el año 2006, es decir, apenas hace 20 años. La iglesia invirtió mucho dinero en esta nueva construcción, que consiste en una torre de unos 30 metros de altura, donde se instalaron las nuevas campanas, que tocan tres veces durante unos minutos para avisar a los fieles que está a punto de iniciarse la celebración de la misa. Cabe destacar que en esta iglesia solo se celebran eucaristías los fines de semana: una en sábado a las 17,30 horas, y dos el domingo, a las 10 y a las 12 horas, respectivamente, según su web. Es decir, que las campanas entre semana no suenan, solamente una vez los sábados y dos los domingos.

La oficina del Defensor del Pueblo ha elaborado un informe y se señala que el sonido alto que se genera al repicar las campanas de una iglesia puede ser una excepción dentro del reglamento sobre el ruido, siempre y cuando esté dentro de los límites tolerables. Sin embargo, el sonido que genera el campanario de Santa Ponça supera dicho límite tolerable, como demuestran los informes que ha realizado la Policía local de Calvià, que actuó tras las denuncias que formularon los vecinos. Los funcionarios han analizado el nivel de ruido de 115 repiques de las campanas de esta iglesia y se ha comprobado que el sonido supera los 80 decibelios. El toque de las campanas se prolonga exactamente durante un minuto y 50 segundos, que se repite tres veces cada vez que se celebra una misa.

El Defensor del Pueblo recuerda que el repique de las campanas puede estar ligado al derecho a la libertad religiosa, pero también se pueden aplicar límites a dicho derecho, que se justificarían porque está más que demostrado que la contaminación acústica puede llegar a lesionar los derechos a la integridad física e incluso a la intimidad personal y familiar.

El informe también señala que este campanario fue construido hace veinte años, por lo que «no estamos ante unos usos locales centenarios o larga tradición». Y se recuerda que, cuando la instalación religiosa fue inaugurada en ese momento, ya estaba vigente la ordenanza municipal de Calvià que establecía los límites tolerables de ruido.

Este conflicto no solo se ha planteado en Calvià, sino también en otras ciudades. Gabilondo señala que la ciudad de Valencia tuvo que intervenir en un conflicto entre la iglesia y los vecinos que se quejaban también del ruido del repicar de las campanas, y aprobó una ordenanza que limita el nivel de este sonido. El consistorio consideró que, si bien era cierto que se debía defender el derecho al culto religioso, ello no impedía que, por encima de todo, se debía abogar por la protección de la salud de los ciudadanos y también del medio ambiente.

En el reglamento municipal de Calvià, referente al nivel de ruido tolerable, no hay ninguna mención a la posible limitación del sonido de las campanas de una iglesia.

Lo que tiene claro el Defensor del Pueblo tras analizar todos los datos es que el sonido de las campanas de Santa Ponça es muy alto y, de hecho, considera lógico que los residentes de la zona puedan sentirse molestos. Es más, si no se busca una solución al problema, puede que haya personas que residen en esta zona de Calvià que pueden ver afectada su salud. La solución al problema pasa por bajar la intensidad del sonido del campanario de Santa Ponça. El Defensor del Pueblo no pide a la Iglesia que solucione el problema, sino que se dirige al Ayuntamiento para que se respete el reglamento del ruido.

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