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Sant Marc 2026 en Mallorca: récord de pedidos de caracoles en las granjas y 6.000 kilos en Es Cruce

Los caracoles protagonizarán un fin de semana de comidas familiares y degustaciones en bares y restaurantes

Es Cruce enciende ya sus fogones de Sant Marc: 6.000 kilos de caracoles en cuatro días

Biel Capó / Sebastià Sansó

Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

Vilafranca

Mallorca ya calienta los fogones para una de las citas gastronómicas más singulares del calendario popular. Sant Marc, que se celebra este sábado, convertirá a los caracoles en los grandes protagonistas del fin de semana, con miles de mallorquines preparados para mantener una tradición que mezcla gastronomía, costumbre popular y reuniones familiares alrededor de la mesa.

La coincidencia de la festividad con el sábado ha disparado este año las caracoladas entre familias y grupos de amigos, algo que ya se ha dejado notar en las granjas de la isla y también en restaurantes emblemáticos como Es Cruce, donde la preparación de caracoles alcanza cifras de récord.

Aunque el vínculo entre Sant Marc y los caracoles se ha reforzado sobre todo en los últimos años, especialmente más allá de Sineu, donde el santo evangelista es patrón, lo cierto es que la costumbre se ha extendido por toda Mallorca hasta convertirse en una cita marcada en rojo en muchas casas. La sabiduría popular lo resume en una frase conocida: “Qui menja caragols per Sant Marc no està tocat de tot l’any”. A los caracoles se les ha atribuido históricamente un poder beneficioso frente al reuma o las dolencias circulatorias, aunque hoy la tradición pesa tanto o más que la superstición.

A pleno rendimiento

En paralelo a ese valor simbólico, Sant Marc se ha consolidado como una jornada de consumo masivo de caracoles, ya sean cocinados o comprados vivos para preparar en casa. Las granjas mallorquinas llevan semanas trabajando a pleno rendimiento para atender una demanda que este año se ha intensificado por el efecto fin de semana.

Es el caso de Caragol Bover, en sa Pobla, donde las comandas han crecido de forma muy notable. Si en campañas anteriores con Sant Marc cayendo entre semana lo más habitual eran pedidos de uno, dos o tres kilos, este año muchas reservas se mueven entre los 10 y los 20 kilos. “Estamos muy contentos. La campaña de Sant Marc se presenta muy bien. Llevamos todo el mes de abril trabajando sin parar de lunes a sábado. Llevamos 14 años y la gente ya nos conoce”, explica su gerente, Albert Seguí. La empresa mantiene los mismos precios del año pasado. Los caracoles ya cocinados se venden a 16 euros el kilo, mientras que la caracola viva y el bover vivo cuestan 14 euros el kilo. En pedidos de más de cinco kilos de caracol vivo, el precio baja a 13 euros por kilo. El allioli, imprescindible para muchos consumidores, se vende a 2,50 euros la tarrina de 200 gramos.

La misma tendencia se repite en Caragolers de Muro, donde su responsable, Jaume Riutort, resume la campaña de este año con una frase clara: “Es una locura”. En su caso, las comandas se han disparado a los 10 y 15 kilos. El bover vivo cuesta 12 euros el kilo, la caracola 13 euros y los caracoles cocidos alcanzan los 16 euros.También en Cargols Son Pieras, en Calvià, la semana se vive con intensidad. La granja, que solo comercializa caracoles vivos, reparte por toda Mallorca y ha detectado un fuerte movimiento de pedidos con motivo de Sant Marc. En su caso, las comandas suelen oscilar entre los 5 y los 10 kilos, pensadas para reuniones de entre 10 y 15 personas. Pese al encarecimiento general del producto, la explotación ha optado por mantener el precio en 11 euros el kilo, según explica Lucia Collado, responsable de la granja junto a Rafel Perelló.

Una de las 80 ollas de caracoles que Es Cruce preparará estos días.

Una de las 80 ollas de caracoles que Es Cruce preparará estos días. / Sebastià Sansó

Maquinaria gastronómica

La otra gran referencia de estos días vuelve a ser Es Cruce, en Vilafranca, donde Sant Marc se traduce en una auténtica maquinaria gastronómica. El restaurante cocinará 6.000 kilos de caracoles en cuatro días, entre el miércoles y el sábado, con la previsión de servir entre 12.000 y 13.000 raciones, aproximadamente la mitad de ellas para llevar. Todo ello irá acompañado por unos 700 kilos de allioli elaborado de forma artesanal.

Hace 20 años que empezamos. Poco a poco. Ahora todo el mundo promociona y cocina los caracoles de Sant Marc… pero en su momento fuimos los primeros”, explica Guillem Garí, propietario del establecimiento vilafranquer. Garí recuerda además cómo ha crecido esta cita con el paso de los años: “Todo empezó alrededor de 2007 cuando nos propusimos seguir el consejo familiar y cocinarlos a mayor escala el día de Sant Marc. Ese primer año hicimos 500 kilos, que ya nos parecían una barbaridad. Al poco tiempo ya estábamos en 2.000 y desde hace unos cuantos años 6.000”. A pie de olla, resume también la magnitud de la campaña: “Calculamos servir entre 12.000 y 13.000 raciones en dos días, sobre todo el día antes y evidentemente durante todo el día de Sant Marc”.

Receta

La receta que sale de las cocinas de Es Cruce sigue una preparación de raíz tradicional y contundente: hinojo, moraduix, ajos, sal, botifarró, longaniza, carne magra, costillar, gallina o pollos jóvenes y orejas de cerdo, con cocciones que pueden alargarse hasta cinco horas. Una fórmula heredada, en palabras del propio Garí, de la receta ancestral de su madrina, Maria Nicolau.

Más allá de los grandes números, la fiesta mantiene intacto su componente doméstico y popular. Muchos mallorquines siguen optando por comprar el producto vivo y cocinarlo en casa, siguiendo una receta tradicional en la que, como recuerdan los expertos, “lo importante es engañarlos bien y guisarlos con picante y hierbas aromáticas”.

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