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Lletra menuda

La dignidad se vuelve clandestina

Actuaciones en el cementerio de Son Servera.

Actuaciones en el cementerio de Son Servera. / CAIB

Llorenç Riera

Llorenç Riera

El modo en que se han iniciado las excavaciones del V Plan de Fosas pone al descubierto varias cosas que, lejos de ser banales, dejan a la intemperie la poca identidad de un Govern dependiente en exceso de los postulados de Vox. Por eso mismo, en la recuperación de restos de represaliados durante la Guerra Civil, va dando palos de ciego que, sin lograr el objetivo de contentar a diestro y siniestro, se quedan en una muestra de debilidad y resignación. Arrinconados y casi borrados quedan los días en los que el inicio de unas excavaciones en un cementerio, Sant Joan, Porreres o Manacor, por ejemplo, se convertía en un acto de refuerzo institucional y proyección pública con presencia de autoridades. Al margen de los resultados que se pudieran obtener, era la primera muestra de respeto y dignidad hacia las personas desaparecidas y la eterna incertidumbre padecida por sus allegados. Ayer, en cambio, en Son Servera se actuó solo bajo los focos inevitables. Las excavaciones se iniciaron de modo profesional, pero casi de forma clandestina.

Aún con las embestidas de Vox, el Govern de Marga Prohens ha mantenido que los planes de fosas seguirían adelante. De momento lo está cumpliendo con una actitud que convierte, todavía más inexplicable si cabe, la derogación de la ley de Memoria Democrática. Si quedan desaparecidos por identificar y recuperar es contraproducente debilitar el sistema normativo que contribuye a su dignificación.

Pero vaya, no demos demasiado realce a los vaivenes de la política simplista porque, sin difusión o con proyección, mejor con lo último, aquí lo verdaderamente importante es que, pese a todo, se sigue avanzando en la identificación y recuperación de cuerpos. Es una deuda que ha dejado el pasado y mejor saldarla cuanto antes porque ya acumula demasiados retrasos y manipulaciones. Solo entonces se podrá comenzar a hablar de normalidad. Seamos realistas también, los vientos y tendencias políticas actuales permiten presumir que habrá nuevas marginaciones en cuestión de memoria democrática.

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