Sant Marc dispara la venta de caracoles en Mallorca: suben los pedidos y se mantienen los precios
La coincidencia de la festividad en fin de semana ha impulsado la celebración de caracoladas en familia y con amigos
La festividad de Sant Marc, al caer este año en sábado, ha impulsado las caracoladas en familia y entre amigos, lo que ha provocado un notable aumento de los pedidos en las granjas de caracoles de Mallorca.
La coincidencia con el fin de semana se ha notado especialmente en negocios como Caragol Bover, en sa Pobla, donde los encargos han crecido de forma significativa. Si en campañas anteriores lo habitual era recibir pedidos de uno, dos o tres kilos, este año muchas comandas se sitúan entre los 10 y los 20 kilos. “Estamos muy contentos. La campaña de Sant Marc se presenta muy bien. Llevamos todo el mes de abril trabajando sin parar de lunes a sábado. Llevamos 14 años y la gente ya nos conoce”, explica Albert Seguí, gerente de Caragol Bover.
Que Sant Marc coincida con el fin de semana ha sido determinante para este aumento de la demanda, ya que muchas familias y grupos de amigos se han animado a organizar comidas más numerosas.
Caragol Bover distribuye sus productos a supermercados como Eroski, Agromart, Ca na Paulina, IFA y Bip Bip, entre otros, además de mercados como Pere Garau, l’Olivar y Santa Catalina, en Palma, así como a tiendas de pueblo de toda la isla. Incluso envían caracoles a Menorca.
En cuanto a los precios, se mantienen los mismos que el año pasado. Así, los caracoles ya cocinados de Caragol Bover se venden a 16 euros el kilo, mientras que la caracola viva y el bover vivo cuestan 14 euros el kilo. En los pedidos de más de cinco kilos de caracol vivo, el precio baja hasta los 13 euros por kilo. El allioli se vende a 2,50 euros la tarrina de 200 gramos.
Como novedad este año, y aprovechando que la festividad cae en sábado, Albert Seguí cocinará caracoles fritos con romero. “La gente se vuelve loca”, asegura. Para la ocasión instalarán varias mesas en la Ronda de s’Albufera para que los clientes puedan picar algo mientras esperan su pedido.
Seguí destaca que, aunque la mayoría de clientes opta por llevarse los caracoles cocinados con hierbas, también hay quienes prefieren comprarlos vivos y prepararlos en casa. “Si vienen con una olla, ya se los damos ahí y evitamos consumir plástico”, señala. Además, también ofrecen reparto a domicilio.
"Es una locura"
La misma tendencia se repite en Caragolers de Muro, donde su responsable, Jaume Riutort, resume la campaña de este año con una frase clara: “Es una locura”. Según explica, cuando Sant Marc cae entre semana los pedidos suelen ser de tres o cuatro kilos, pero cuando coincide con el fin de semana las comandas se disparan hasta los 10 o 15 kilos, ya que las familias se reúnen más y también aumenta la demanda de los restaurantes.
Riutort considera que este año también ha influido el calendario. “Semana Santa ha caído a principios de abril y ha quedado alejada de Sant Marc, así que la gente ha pensado en caracoles. Además, al ser sábado hay muchas más celebraciones”, explica. “Llevamos tres semanas a tope”, añade.
Caragolers de Muro cuenta con punto de venta directa en la granja y también acude a mercados como los de Santa Maria, Pere Garau, Alaró e Inca. Venden tanto caracoles vivos como cocinados con hierbas. En su caso, el bover vivo cuesta 12 euros el kilo, la caracola 13 euros y los caracoles cocidos alcanzan los 16 euros.
“El caracol ya de por sí es muy caro y no lo podemos subir más"
Pese al encarecimiento del producto, Riutort asegura que han optado por mantener las tarifas. “El caracol ya de por sí es muy caro y no lo podemos subir más. Seguimos con los mismos precios e intentaremos aguantar, aunque sea difícil”, subraya.
El responsable de la granja también apunta a un cambio en el perfil del consumidor. “Antes la gente pedía más los vivos porque era gente mayor, pero desde que tenemos la opción de caracoles cocidos los jóvenes los compran porque no los saben cocinar. Y la gente mayor, una vez que los ha probado, también los compra porque se quita el trabajo de cocinarlos”, explica.
En Son Pieras
En la granja Cargols Son Pieras, en Calvià, también trabajan a pleno rendimiento para atender los pedidos de moluscos vivos. Reparten por toda Mallorca, aunque reconocen que la zona de Sineu es una de las que concentra más demanda.
En su caso, solo venden caracoles vivos y, con motivo de Sant Marc, los pedidos suelen oscilar entre los 5 y los 10 kilos, ya que al celebrarse en sábado muchas comidas reúnen a entre 10 y 15 personas.
Pese al encarecimiento del producto, Son Pieras ha decidido mantener el precio en 11 euros el kilo. Así lo explica Lucia Collado, responsable de la granja, que junto a Rafel Perelló vive la semana de Sant Marc con repartos diarios por toda la isla.
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