Calvià impulsa su transformación con el deporte como motor
El auge del turismo deportivo impulsa la evolución de Magaluf hacia un destino desestacionalizado y orientado a experiencias de calidad y bienestar
La jornada «El deporte como motor del cambio de Magaluf» fue organizada por el Ayuntamiento de Calvià y Diario de Mallorca

Elisa Montserrat, Marisa Goñi, Chema Martínez, Juan Antonio Amengual, Jaime Mora y Pedro Mas. / MANU MIELNIEZUK
Alberto Fraile
Magaluf es un destino en proceso de redefinición. Un espacio que, lejos de quedar anclado en su pasado, avanza hacia un nuevo modelo turístico donde el deporte se consolida como una de las principales palancas de cambio. Así quedó patente en la jornada «El deporte como motor del cambio de Magaluf», celebrada en el Hotel Melià Calvià Beach en el marco de la Media Maratón de Magaluf.
El encuentro reunió a representantes institucionales, expertos, profesionales del sector turístico y figuras del deporte en un foro que sirvió no solo para analizar el presente, sino también para proyectar el futuro de un destino que busca posicionarse más allá del sol y playa.
La apertura corrió a cargo de Marisa Goñi, directora de Diario de Mallorca, quien situó el debate en una perspectiva histórica. «Calvià no es un destino cualquiera», afirmó, recordando cómo el municipio ha sido protagonista desde los orígenes del turismo de masas. En ese contexto, subrayó que el reto actual pasa por evolucionar hacia un modelo más completo, donde «la oferta vaya mucho más allá de las vacaciones tradicionales».
En este escenario, el deporte se presenta como una herramienta estratégica de primer orden. No solo por su capacidad de atraer visitantes, sino por su efecto multiplicador. Los eventos deportivos movilizan participantes, acompañantes y medios de comunicación, generando visibilidad y actividad económica, al tiempo que proyectan una imagen vinculada a la salud, el bienestar y la calidad.
El alcalde de Calvià, Juan Antonio Amengual, destacó que el municipio atraviesa un momento clave. «El deporte es un eje fundamental en la transformación de Magaluf», afirmó, enmarcando esta apuesta dentro de una estrategia más amplia que incluye la cultura y la gastronomía. El objetivo, explicó, es claro, «no se trata solo de atraer más visitantes, sino de atraer mejor y durante todo el año».
Magaluf, añadió, es hoy un ejemplo de reconversión. Un espacio que ha pasado de estar asociado a un modelo de turismo de excesos a convertirse en un laboratorio de cambio. “Queremos construir un destino más equilibrado, más sostenible y adaptado a las nuevas demandas”, señaló, poniendo el foco en la diversificación de la oferta y en la mejora de las infraestructuras.
El deporte como «escuela de vida»
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la intervención de Chema Martínez, atleta y comunicador, considerado una de las grandes referencias del atletismo español y una figura clave en la popularización del running. Su discurso logró conectar con el público desde lo personal, apelando a experiencias compartidas que trascienden lo deportivo. «El deporte es mucho más que hacer deporte. Es una escuela de vida», afirmó.
A partir de ahí, desarrolló una reflexión construida sobre tres pilares fundamentales, el esfuerzo, la actitud y la motivación. «Sin esfuerzo no hay resultados», subrayó, reivindicando una cultura del trabajo constante en un contexto social que, según apuntó, tiende a buscar resultados inmediatos. En su intervención, insistió en que el éxito no es fruto del talento aislado, sino de la disciplina diaria, de la constancia y de la capacidad de seguir adelante incluso cuando las condiciones no son favorables.
Especial relevancia otorgó a la actitud, entendida no sólo como un estado de ánimo, sino como una forma de posicionarse ante la vida. «La manera en la que afrontas las cosas lo cambia todo», señaló, ilustrando cómo una misma situación puede vivirse desde la queja o desde la oportunidad. En este sentido, defendió una actitud activa, positiva y, en sus propias palabras, «ganadora», no tanto por garantizar el éxito, sino por acercarnos a él.
La motivación fue el tercer eje de su intervención. Martínez explicó que esta no es un elemento constante, sino una energía que se alimenta de los retos y de los objetivos personales. Sin metas, advirtió, «es difícil sostener el esfuerzo en el tiempo». Por ello, animó a «plantearse desafíos que permitan mantener viva la ilusión y dotar de sentido al esfuerzo cotidiano».
Desde su experiencia en el alto rendimiento, recordó que el deporte no solo construye resultados, sino también personas. «El deporte te enseña a ganar, pero sobre todo a perder y a levantarte», explicó, poniendo el foco en la derrota como parte esencial del aprendizaje.
Martínez también hizo una llamada a recuperar la dimensión lúdica del deporte, especialmente en las edades más tempranas. Mostró su preocupación por la creciente presión competitiva en niños y jóvenes, donde en ocasiones el resultado se impone al disfrute. «El deporte pierde su sentido cuando deja de ser una experiencia vivida en primera persona», advirtió, defendiendo un modelo basado en el juego, la experimentación y el desarrollo individual.
Como él mismo expresó, «el deporte no termina en la meta, sino que continúa en la manera en que cada persona afronta sus propios desafíos».
El deporte como herramienta de fidelización
La mesa redonda posterior permitió profundizar en estas ideas desde diferentes perspectivas. Moderada por Juan Abarca Castro, del Institut Calvianer de l’Esport, reunió a expertos que abordaron el fenómeno del turismo deportivo desde la academia, el sector privado y la administración.
Desde el ámbito académico, José Enrique Ramos, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Córdoba, explicó que no existe un único perfil de turista deportivo. «Las motivaciones del turista deportivo son múltiples», señaló. Algunas responden a impulsos internos, como el reto personal o el placer de la práctica, mientras que otras están relacionadas con el destino, la socialización o la experiencia compartida.
Este enfoque, apuntó, obliga a replantear la oferta turística desde la segmentación. «No se trata de diseñar productos genéricos, sino de entender qué mueve a cada tipo de visitante», explicó, destacando el papel de los eventos deportivos como espacios de encuentro donde se combinan emoción, comunidad y experiencia.
Desde el sector hotelero, Sofía Muntaner, responsable de marca en Meliá Hotels International, centró su intervención en la importancia del servicio. «El hotel se convierte en parte central de la experiencia deportiva», afirmó. En este sentido, subrayó que el éxito no depende tanto de grandes inversiones como de cuidar los detalles.
Aspectos como la alimentación, la flexibilidad horaria o la adaptación de los espacios a las necesidades del deportista resultan clave. «Hay que entender qué necesita este tipo de cliente y anticiparse», explicó, destacando que el alojamiento forma parte integral de la experiencia del viajero deportivo.
Por su parte, Javier Tascón Piña, teniente de alcalde de Deportes del Ayuntamiento de Calvià, aportó la perspectiva institucional con datos concretos. «El impacto es muy relevante», señaló, en referencia a los eventos deportivos celebrados en el municipio. Estos han generado miles de pernoctaciones fuera de temporada alta, contribuyendo a la desestacionalización y a la dinamización económica.
Pero más allá de las cifras, puso el acento en el cambio de percepción. «El deportista viene, conoce el destino y vuelve», afirmó, destacando el papel del deporte como puerta de entrada a una relación más duradera con el territorio.
La jornada también abrió espacio para abordar uno de los grandes retos del modelo, la convivencia. Cómo integrar el crecimiento del turismo deportivo con la vida cotidiana de los residentes y cómo garantizar un desarrollo sostenible fueron algunas de las cuestiones planteadas.
En este sentido, las distintas intervenciones coincidieron en la necesidad de encontrar un equilibrio entre desarrollo económico y calidad de vida. Un equilibrio que requiere planificación, diálogo y una visión a largo plazo.
Magaluf se encuentra, así, en un punto de inflexión. La apuesta por el deporte no es solo una estrategia turística, es una declaración de intenciones. Un compromiso con un modelo más equilibrado, más sostenible y más alineado con las nuevas formas de viajar.
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