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La exportación de la patata de sa Pobla, lastrada por el viento, las plagas y el alza de los costes de producción

Los productores alertan de que las fuertes ventadas de marzo han agravado una campaña ya castigada y han provocado una reducción de hasta el 40 % de la producción por cuartón

Sa Pobla ya ha arrancado la campaña de patata de exportación.

Sa Pobla ya ha arrancado la campaña de patata de exportación. / Joan Payeras

Sa Pobla

A finales del pasado mes de marzo comenzó la recolección de la patata poblera, que el próximo año cumplirá un siglo destinada a la exportación. Primero fue Inglaterra su principal destino y, desde hace años, también otros países del norte de Europa. La campaña de este año, además de los distintos problemas que vienen afectando al cultivo tradicional en sa Pobla, se ha visto sensiblemente perjudicada por las fuertes y constantes ventadas que han soplado desde principios de marzo y que han echado a perder las plantas más avanzadas en su periodo de crecimiento. Los agricultores explican que el viento hace sufrir mucho a la planta, lo que provoca que el fruto reduzca su volumen y, en consecuencia, su peso. Tanto es así que se habla de una pérdida que podría situarse en torno al 40 por ciento de la producción global por cuartón.

Pero este problema puntual que afecta a la actual campaña no es el único que sufre la exportación. En términos generales, desde hace años esta actividad comercial centenaria atraviesa otras dificultades que la sitúan en una clara fase de declive. Actualmente, la exportación de la patata de sa Pobla se ve afectada por una combinación de problemas agrarios, económicos y comerciales.

Otros problemas

Analizada la situación, o mejor dicho la evolución de la última década, se puede afirmar que la exportación de la patata de sa Pobla, una actividad tradicional y muy importante para la economía agraria de Mallorca, atraviesa un momento complicado. Varios factores agrarios, económicos y comerciales afectan negativamente al sector y ponen en riesgo su futuro.

En primer lugar, uno de los principales problemas son las plagas y enfermedades que afectan a los cultivos, especialmente los nematodos. Estos parásitos reducen considerablemente la producción y la calidad de la patata, lo que dificulta su exportación. Además, la prohibición por parte de la Unión Europea de algunos productos fitosanitarios limita las herramientas de los agricultores para combatir estas plagas.

En segundo lugar, hay que destacar los problemas económicos. Los costes de producción han aumentado notablemente en los últimos años, especialmente en fertilizantes, energía, transporte y mano de obra. Esta situación hace que muchos agricultores consideren que el cultivo de la patata ya no sea rentable y que algunos opten por no sembrar, reduciendo así la producción total.

Otro factor importante es la competencia exterior. Otros países pueden producir patatas a un coste más bajo y con menos restricciones, lo que dificulta que la patata de sa Pobla pueda competir en el mercado internacional. Esto provoca una bajada de precios y una pérdida de competitividad.

También existen problemas comerciales, especialmente a raíz del Brexit. El Reino Unido, que era uno de los principales mercados de exportación, ha impuesto nuevos controles y trámites aduaneros que complican y encarecen el proceso exportador. Además, los problemas logísticos y de transporte pueden provocar retrasos y dificultades adicionales.

Finalmente, los factores climáticos también tienen un impacto negativo importante. Las temperaturas irregulares y las condiciones meteorológicas adversas pueden afectar al crecimiento de la patata y favorecer la aparición de plagas.

En conclusión, la exportación de la patata de sa Pobla se ve afectada por una combinación de problemas que reducen la producción y la competitividad del sector. Si no se encuentran soluciones, esta actividad tradicional podría seguir en declive en los próximos años.

Plagas y restricciones fitosanitarias, elevados costes de producción, baja rentabilidad, competencia internacional, dificultades comerciales derivadas del Brexit y la logística, así como los factores climáticos y la reducción de la producción, son en conjunto los principales desafíos que deben afrontar productores y comercializadores de la patata de exportación.

Rotación de cultivos

Con el objetivo de garantizar la viabilidad futura del sector, la conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha presentado un plan de rotación de cultivos de la patata mediante un cambio de modelo productivo, consistente en dejar descansar la tierra y aplicar una rotación de cultivos. El plan prevé una inversión pública de unos 7 millones de euros a lo largo de los cuatro años de aplicación. Esta cantidad supondrá financiar íntegramente el coste por hectárea que asumirá el Govern.

La Conselleria ha calculado que el impacto económico por hectárea y año es de 2.738 euros, cantidad que asumirá al cien por cien. Según datos oficiales, en 2025 la superficie total de patata cultivada fue de 900 hectáreas, con una producción total de 35.191 toneladas.

Desde la Conselleria destacan que esta iniciativa “supone un paso decisivo para asegurar el futuro del cultivo de la patata en Baleares” y explican que el plan “se basa en la implantación de un sistema de rotación de cultivos de cuatro años, con el objetivo de actuar directamente sobre los nematodos, principal factor limitante de la patata en la actualidad. Después de varios ciclos de aplicación, las reducciones de la plaga pueden superar el 60 o el 70 por ciento, lo que permite avanzar hacia un modelo más equilibrado y con menos presión fitosanitaria”.

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