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Semana Santa 2026

Las procesiones del Jueves y el Viernes Santo llenan de solemnidad las calles de los pueblos de Mallorca

Sineu recupera la grandeza del Viernes Santo con una versión ampliada de su famosa procesión del Santo Entierro y Sant Joan vuelve a escenificar la tradición del ‘Davallament’ en Consolació

Comarcas

Los pueblos de Mallorca han vivido tanto el Jueves como el Viernes Santo dos jornadas marcadas por la solemnidad, la emoción y, en algunos casos, la recuperación de tradiciones profundamente arraigadas, con especial protagonismo en municipios como Sineu y Sant Joan, donde la participación ciudadana y las novedades han enriquecido las celebraciones.

En Sineu, la solemne procesión del Santo Entierro y de la Soledad de María ha vuelto a erigirse este Viernes Santo como uno de los actos más vistosos de la isla, reuniendo a numerosos vecinos y visitantes en torno a un recorrido cargado de simbolismo. La plaza de la iglesia, con las autoridades presididas por la presidenta Marga Prohens, se ha convertido en uno de los epicentros de la velada, donde la música ha vuelto a desempeñar un papel esencial. La interpretación de El Silenci por parte de la banda local ha marcado uno de los momentos más sobrecogedores de la noche, seguido por la emotiva ejecución del Ave Maria de Franz Schubert por parte del barítono Gabriel Mas Salom y el violinista Marc Bauzà Rodríguez, una pieza dedicada a la Mare de Déu de la Soledat.

Como novedad destacada, la procesión ha contado con la participación del Joch de Ministrils del Consell de Mallorca, aportando una dimensión histórica y ceremonial que refuerza el carácter singular del acto. Además, la retransmisión en directo por parte de IB3 ha permitido proyectar la celebración más allá del municipio, acercando esta tradición a miles de hogares y recordando la importancia que antiguamente tenía la procesión ‘sineuera’.

Mientras, en Sant Joan, la emoción se ha concentrado en el Santuari de Consolació, que ha vuelto a transformarse en el Calvario con la recuperación del tradicional Davallament, tras nueve años sin escenificarse. Cerca de medio centenar de participantes han devuelto la vida a una representación que forma parte de la memoria colectiva del municipio.

La escenificación de la Pasión de Cristo, desde la condena hasta la crucifixión y el descenso de la cruz, se ha desarrollado en un ambiente de profundo recogimiento, ante un público que ha seguido cada escena con respeto y emoción. La implicación de personas de todas las edades ha evidenciado el arraigo de esta tradición y el compromiso del municipio por preservarla.

El resto de municipios también han vivido con una gran solemnidad las procesiones que recrean la Pasión de Cristo.

Como marca la tradición, Pollença es otro de los principales focos de la celebración, con un espectacular Davallament que, un año más, ha llenado de público el Calvari para asistir a uno de los actos más esperados de la Semana Santa local y un espectáculo que cuenta con una elevada participación.

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