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Lletra menuda

Una respuesta parcial e insuficiente

Imagen de los cargos políticos que han presidido el acto este miécoles a mediodía en Felanitx.

Imagen de los cargos políticos que han presidido el acto este miécoles a mediodía en Felanitx. / Caib

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Una sociedad en permanente crecimiento demográfico y expectativas de vida al alza para sus componentes, se vuelve insaciable en cuando a demanda y necesidad de servicios esenciales. Por norma establecida y asumida, la respuesta de la Administración acostumbra a llegar tarde y se queda a mitad de camino. Si afecta a algo tan sensible como la sanidad pública, el malestar colectivo se puede volver tan crónico como algunas de las enfermedades a tratar. Hasta la presidenta Marga Prohens admitió ayer las necesidades derivadas del incremento demográfico y el envejecimiento de la población. El reconocimiento no es nuevo, pero permanece carente de medidas de calado para modular tal realidad.

En este contexto hay que situar el inicio de las obras del nuevo hospital de asistencia intermedia de Felanitx, presentado con la parafernalia acostumbrada. Importa el lugar e importa el momento, sobre todo porque la capacidad de respuesta de sanidad pública de Balears, aún reconociendo su buen nivel, está hoy cuestionada como no lo había estado desde hace mucho tiempo. También es significativo que las infraestructuras logren rebajar un tanto su alta concentración en las áreas más inmediatas de Palma, Inca y Manacor. En este caso se habla más bien del Llevant, aunque el nuevo centro sanitario estará más bien lindante con el Migjorn. También va bien que Felanitx disponga de otro hospital porque el logro es una especie de cirugía plástica colectiva que puede devolver a la ciudad algo de su esplendor de otros tiempos y le otorga mayor protagonismo cívico.

De todos modos, cien nuevas habitaciones dobles de uso habitual es parca cosecha para una colectividad que incrementa la inercia de las dolencias crónicas y que, entre la última década y la actual legislatura, ha venido a sumar unas 220.000 cartillas nuevas. Queda por ver, por otro lado, si una vez levantado y vestido el nuevo edificio, estará en condiciones de disponer de los equipos de profesionales sanitarios necesarios para darle plena operatividad. La situación de los hospitales, hoy, no invita a ser optimistas en este sentido.

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