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Última misa de Francesc Novella en el oratorio de Porreres: “Es el final de una etapa llena de cariño y amor”

El cura se despide tras 28 años en el convento en un Domingo de Ramos marcado por la emoción, los aplausos y las lágrimas de los feligreses

Así ha sido la última misa en el oratorio de Porreres

Jaime Reina

Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

Porreres

El Domingo de Ramos ha sido de lo más especial y triste en el Oratori de Porreres. Francesc Novella ha presidido su última misa tras 28 años en el convento. Los ramos de olivos y las tradicionales palmas han quedado en un segundo plano porque los grandes protagonistas de esta jornada han sido los abrazos, la tristeza y alguna que otra lágrima de los feligreses conscientes de que hoy presidían la última misa en el oratorio. Aunque el Obispado de Mallorca no ha concretado los planes que tiene para el convento, Francesc Novella en sus palabras de despedida tras finalizar la misa ha asegurado que “hay proyectos ilusionantes” que permitirán aprovechar el espacio. En su discurso no han faltado las palabras de agradecimiento al obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, “por su gran generosidad ya que paternalmente me incardinó hace ya unos meses a la iglesia de Mallorca como sacerdote diocesano”. “Agradezco de todo corazón su cercanía en momentos que para mí no han sido fáciles y que no han estado exentos de dolor. Mi agradecimiento va mucho más allá porque le doy las gracias por los proyectos que tiene para esta casa y deseo que se puedan materializar. Son proyectos ilusionantes y necesarios para la iglesia mallorquina en estos momentos”, ha precisado Novella, que ha adelantado que habrá un tiempo breve de interrupción en el oratorio. “Estamos hablando de semanas para que todo quede fijado con algunas misas para que continúe en uso”, ha detallado emocionado por el calor recibido de los feligreses. “Siempre ha sido así, me siento afortunado, la gente me quiere y es maravilloso”, ha confesado Francesc Novella que precisamente hoy cumple 65 años y pasa a formar parte del colectivo de la Tercera Edad. “Es el final de una etapa llena de cariño y amor. Me siento satisfecho por el camino recorrido y esperanzado de que la jubilación me traiga un tiempo de paz”, ha reconocido. “Ahora necesito un poco de tranquilidad, me voy unos días a los Pirineos”, ha expresado a este diario.

"Me siento afortunado, la gente me quiere y es maravilloso”

Francesc Novella

— Cura

Tras la misa, Novella también ha dejado una reflexión más íntima y personal, marcada además por una fecha simbólica: este Domingo de Ramos coincide con su 65 cumpleaños. El sacerdote ha asegurado que siente que ha llegado el momento de “empezar a vivir” una nueva etapa, la de la jubilación, después de años de trabajo, entrega e ilusión. Lejos de vivirlo con amargura, defendió que la tercera edad puede ser una etapa “maravillosa” cuando las anteriores se han vivido con plenitud, y ha afirmado marcharse del Oratori con serenidad, orgulloso del camino recorrido desde su llegada en 1998 y agradecido por haber podido dedicar tiempo, esfuerzo e ilusiones a una casa que siempre ha sentido también como la casa del pueblo. Tras estas palabras de despedida, los aplausos han resonado en el templo. Con las emociones a flor de piel, le han regalado un gran retrato y nuevas casullas. El oratorio también ha querido devolver el calor sentido a los feligreses regalándoles una pequeña vela. “Ahora haremos una especie de funeral pero sin muerto”, ha asegurado Novella antes de iniciar el reparto de las velas, unas palabras que han sacado una sonrisa entre los feligreses que en fila han aprovechado para despedirse de Novella entre abrazos y más de una lágrima.

Francesc Novella, en su última misa en el oratorio de Porreres.

Francesc Novella, en su última misa en el oratorio de Porreres. / Jaime Reina

Cierre

Cabe recordar que hace unas semanas la orden de Sant Felip Neri expulsó a Novella tras el conflicto con el hermano lego Andreu Veny que vivía en el convento y cuyo enfrentamiento ha terminado en los juzgados. Conflicto a parte, Novella se lleva “las manos llenas de amor”. Los feligreses se han volcado en su última misa. El templo ha quedado pequeño de porrerencs y porrerenques que no han querido perderse la despedida del cura. “Es un día muy triste. Llevo toda la vida en el oratorio. Mucha gente habrá perdido la fe con esta decisión”, ha admitido Margalida, una vecina que tras despedirse de Novella, se ha sentado en un banco para llorar un momento afligida por saber que había estado en la última misa. Igual de emocionado y triste estaba Joan Servera que empezó con tan solo seis años como monaguillo en el oratorio. “Cierro una etapa muy importante de mi vida. Empecé con solo seis años como monaguillo y, con los años, asumí con entrega el cuidado de la liturgia, de las casas santas, de los monumentos, de las procesiones y de tantas otras tareas necesarias para que todo estuviera en su lugar y funcionara como debía”, ha recordado sin poder contener las lágrimas. “El oratorio ha sido mi casa durante muchos años. Mi madre murió cuando yo tenía seis años y en el oratorio reencontré un ca meva, la paz y gente que me quiere. Y ahora me cierran”. “La fuerza y el mal han ganado pero confiamos en que allá arriba pondrán a cada uno en el lugar que le corresponde”, ha confesado.

Igual de emocionada estaba Maria Agnès Sampol, la alcaldesa de Porreres: “Hoy es un día triste, porque el padre Francisco ha estado muchos años al frente del oratorio, cuidando con dedicación de Sant Felip y de todos sus feligreses. Su labor y su entrega han significado mucho para Sant Felip. El cariño hacia él es inmenso. Lo echaremos mucho de menos porque es una persona cercana, querida y que ha aportado muchísimo a Porreres”.

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