Lletra menuda
Reconversión de la idoneidad inservible

Parcela donde se ubica el antiguo hostal Jaira de Santa Ponça / Juan Luis Iglesias
Sobre lo que queda del antiguo Hostal Jaira de Santa Ponça confluyen dos lacras en forma de carencias bien visibles. Una, el acuciante problema de la falta de vivienda. Otra, lo mal que actúa la Administración cuando solo pone los pies en unas actuaciones que deben regirse por la cabeza. Resultado de lo uno y lo otro: tumbos, dificultades, retrasos y reconversiones forzadas de instalaciones.
En el local en cuestión hay okupas. Es de propiedad municipal. El Ayuntamiento de Calvià lo compró porque era «el más idóneo», la única alternativa de la zona, para instalar un centro de día destinado a personas mayores. No hay idoneidad más engañosa porque después, no antes, los técnicos han certificado que está en zona inundable y por tanto no puede tener uso asistencial. Mientras, los okupas han ido tomando plaza en el local. El Ayuntamiento reacciona ahora y se propone la recuperación de oficio del Jaira, mediante expediente administrativo, para demolerlo y destinar el solar a equipamientos públicos. No descarten ver en este antiguo local de Santa Ponça, aunque sea a menor escala, una reproducción de lo que está pasando estos días en la antigua cárcel de Palma.
Calvià tiene experiencia en la demolición de hoteles, caso del Teix de Magaluf y el Colón de Peguera, también en afrontar la ocupación de viviendas de titularidad municipal, pero, sin embargo, le siguen pasando estas cosas, lo cual quiere decir que la experiencia, los tropiezos previos, le han servido de poco o nada. Esperemos que no le vuelva a ocurrir lo mismo con los locales comerciales cerrados entre Punta Ballena y Torrenova y que el Ayuntamiento tiene intención de comprar beneficiándose del plan de esponjamiento y reducción de plazas turísticas.
Adquirir inmuebles, supuestamente óptimos, que después se demuestran inservibles para el fin pretendido y necesitan reconversión forzosa, suena a engaño, aprovechamiento y, quizás, especulación. Esta es la sensación que deja el Jaira, aparte del problema de la okupación, claro. Quedan repercusiones por ver.
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