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Lletra menuda

Mala estética con peligros delatores

Un tractor prepara la playa dels Tamarells con un velero varado en la orilla.

Un tractor prepara la playa dels Tamarells con un velero varado en la orilla. / Arrels Marines

Llorenç Riera

Llorenç Riera

En la isla del negocio y el ocio, los municipios de Mallorca se miden y valoran sobre todo por el área litoral que gestionan o por lo menos tienen asignada en su demarcación territorial. En ella está el atractivo, el negocio y, se supone, la posibilidad de futuro. En estas condiciones, el Pla y parte del Raiguer y Migjorn quedan relegados a zona de servicios, materiales y humanos, para la costa insaciable.

Pero no todo es bonito y fácil a ambos márgenes del litoral. La sobreexplotación, las afluencias masivas y hasta el deterioro natural de las cosas dejan abandonos a la deriva que acaban como reflejo oxidado y contaminante de las carencias en previsión de desgastes, sacudidas de temporales y hasta falta de civismo y de coordinaciones administrativas. Los barcos encallados que últimamente se vuelven frecuentes en las costas del Nord y Ponent de Mallorca son el fiel reflejo de un modo de actuar que no parece mirar más allá de la estética inmediata. Mientras se identifican sus matrículas, si las tienen, y se mide si el barco está varado en zona de baño playero o más amplia con afectación de dominio público marítimo-terrestre, pasan los meses y se multiplican los problemas y peligros.

Esta es la situación que se vive ahora mismo en Port de Pollença. A la par que el Ayuntamiento ha comenzado a vestir las playas para la temporada turística han aparecido dos nuevas embarcaciones estáticas que se suman a la distinta suerte que han corrido las que ya estaban en la misma zona o en Alcúdia. Todas proceden de fondeos irregulares mientras que la delimitación de campos regulados, que desde hace tiempo maneja el Ayuntamiento de Pollença, sigue contemplándose a largo plazo. Así estamos y así quedamos.

Embarcaciones de distinta envergadura se incorporan al paisaje litoral, solo a merced de temporales, para delatar los usos y sobre todo abusos, que se cometen con ellas. También la falta de celeridad para darles un fin digno que no comporte mayores peligros para el trasiego múltiple en el litoral, para las personas y para el medio ambiente.

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