¿Derribo o no? Cala Rajada, en vilo por el futuro del popular chiringuito de Son Moll
Los ecologistas denunciaron este establecimiento situado sobre la arena y no se descarta que el Ayuntamiento reciba la orden de tirarlo antes del inicio de la temporada turística

Imagen de archivo del chiringuito Son Moll / GOB
Sophie Mono
Clientes habituales en vilo y ecologistas pendientes de la resolución. La Demarcación de Costas en Baleares estudia en estos momentos si debe derribarse el popular chiringuito de la playa de Son Moll, en Cala Rajada. El establecimiento, que solo abre durante los meses de verano pero permanece montado también en invierno, podría acabar corriendo la misma suerte que otros muchos chiringuitos de Mallorca que han desaparecido en los últimos años.
La incertidumbre es total. “Puede que pronto llegue la orden de derribo o que, por el contrario, todo quede como está”, explicó el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Capdepera, Manuel Filgueiras, en declaraciones a Mallorca Zeitung, del mismo grupo editor que Diario de Mallorca. Según señaló, el consistorio solo tendría que ejecutar la decisión, ya que no tiene competencias para adoptarla. Tampoco se sabe cuándo se resolverá el expediente. “Esperamos que se aclare cuanto antes, antes de que empiece la temporada turística, sea en un sentido o en otro”, apuntó. Por ahora, Costas no ha respondido a la consulta realizada por el citado medio.
Mientras tanto, los rumores sobre un posible derribo ya han llegado a las redes sociales, donde el debate está servido. Muchos visitantes habituales lamentan la posibilidad de perder un local que, con su barra y sus mesas al aire libre, lleva cerca de medio siglo formando parte de la imagen de esta playa urbana de Cala Ratjada.
La ley solo permite instalaciones desmontables
La revisión de la situación legal del chiringuito parte de una denuncia presentada por el GOB, que ya llevó el caso ante las autoridades hace dos años al considerar que incumple la actual Ley de Costas. La normativa vigente no permite construcciones permanentes en la zona marítimo-terrestre de dominio público, por lo que en varios puntos de Mallorca ya se han sustituido en los últimos años los antiguos locales fijos por otros desmontables, que se retiran por completo durante el invierno. El objetivo es favorecer la regeneración natural del litoral.
Aun así, el futuro del chiringuito de Son Moll podría no estar del todo sentenciado. El Govern balear trabaja actualmente en una nueva ley de costas para Mallorca y el resto de islas, una norma que abriría la puerta a legalizaciones posteriores en determinados casos, incluso aunque los inmuebles no estén protegidos como bien cultural o patrimonial. Esa futura regulación, que todavía no ha entrado en vigor, podría convertirse en la tabla de salvación para este emblemático bar de playa.
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