Ramon Alabern, de la bodega Son Puig: "La viticultura genera muchos puestos de trabajo"
Alabern es una figura clave en la recuperación de la viticultura en Mallorca y Vi de la Terra le ha reconocido su dedicación con el Premi Vinyòvol 2026

Vi de la Terra ha querido reconocer el trabajo de Ramon Alabern entregándole el Premi Vinyòvol 2026. / VTM

Ramon Alabern es una figura clave en la recuperación de la viticultura en Mallorca. Durante décadas impulsó, desde la Obra Social Agrícola de La Caixa, mejoras decisivas en el cultivo de la vid (desde la introducción de nuevas variedades y la modernización de las técnicas hasta la implantación de la espaldera), contribuyendo a transformar el sector. Reconocido con la Medalla al Mérito Agrario, tras su jubilación continuó su vínculo con la viña en la finca familiar Son Puig, en Puigpunyent, donde en 2004 elaboró los primeros vinos de Bodegas Son Puig. En esta entrevista repasa su trayectoria, la evolución del vino mallorquín y los retos de futuro. Vi de la Terra Mallorca le ha querido reconocer su aportación al sector con el Premi Vinyòvol 2026. Un galardón que recibe con «una satisfacción enorme y un reconocimiento por el trabajo hecho».
¿Qué balance hace del trabajo realizado?
El balance es muy positivo. Cuando empezamos, había muy pocas bodegas y muy poca ilusión. Hoy en día hay muchas bodegas y muchísima ilusión. En Mallorca hay cerca de 100 bodegas. Mi trabajo en viticultura en la Obra Agrícola La Caixa fue entre 1973 y 1993, durante 20 años. Estoy convencido de que ese trabajo sirvió para muchas cosas. Para aprobar nuevas variedades en cada DO se requieren cinco años de resultados positivos. Gracias a nuestro trabajo se aprobaron cinco variedades nuevas, y eso fue un paso muy importante. También cabe remarcar la ilusión de la gente. Muchas mejoras que propusimos, como hacer la viña en espaldera, hoy son habituales: facilitan la poda y los tratamientos, la viña recibe más sol y, en general, todo son ventajas.
Se le considera un pionero de la recuperación de la viña. ¿Cómo cree que ha evolucionado el sector?
Ha evolucionado totalmente a mejor. Además, los vinos que se hacen hoy en día son mucho mejores que los que se hacían hace 40 años, y eso es muy importante.

Ramon Alabern, con el premio. / VTM
Mirando atrás, ¿la recuperación de las variedades locales ha sido clave ahora que vivimos los efectos del cambio climático?
Sí. Las variedades locales eran muy buenas y estaban muy adaptadas. Luego, la mejora en las formaciones de la viña también ha ayudado. Y las variedades nuevas que se introdujeron han contribuido a mejorar las locales, porque las mezclas funcionan muy bien. Por lo tanto, en conjunto, todo ha sido positivo.
¿Qué le ha aportado dedicar toda una vida a la viticultura?
Mucha satisfacción. Tengo 82 años y a esa edad nos queda, sobre todo, la satisfacción de las cosas que hemos hecho.
Su hija ha tomado el relevo en la bodega Son Puig. ¿Qué consejo le da?
Isabel y yo lo hacemos todo juntos, lo comentamos todo. No se trata tanto de dar consejos: ella ya conoce mi forma de trabajar y seguimos trabajando codo con codo.
¿Qué consejo le daría a un joven que quiera dedicarse al mundo de la viña?
Que vale la pena. Hoy en día la viticultura en Mallorca genera muchos puestos de trabajo. En las bodegas hay empleo y falta gente para cubrirlo. Vale la pena que la gente joven se dedique a la viticultura.
«Mallorca tiene muchos atractivos para la viña: el clima mediterráneo es fantástico»
¿Es un sector de la agricultura con proyección?
Sí, tiene futuro.
¿Qué retos afronta el sector? ¿Qué genera más incertidumbre el clima, el relevo generacional, la sequía…?
El relevo generacional es muy importante. Lo demás, en buena parte, viene rodado. Hoy en día no solo se dedica a la viticultura gente de Mallorca: han venido muchos extranjeros, han comprado fincas, han plantado viñas, han creado bodegas y han hecho inversiones importantes, y eso también ha sido positivo.
¿Qué tiene Mallorca para que la viña y el vino tengan tanta fuerza?
Mallorca tiene muchos atractivos. El único problema es que, por ser una isla, hay más humedad en la viña y hay que cuidarla más. Pero el resto son aspectos positivos: el clima mediterráneo es fantástico y a la gente que nos visita le encanta venir a las bodegas. Nosotros tenemos visitas continuamente, y el resto de bodegas también: la gente viene a Mallorca, visita bodegas y disfruta catando vinos.
Antes decía que los vinos de hoy son mejores que los de antes. ¿Por qué cree que ha pasado?
Son mejores porque al hacer mezclas con variedades de fuera y variedades de aquí se han mejorado los vinos. Y también hay que tener en cuenta que a finales de los años 80 entramos en el Mercado Común, y eso aportó dos cosas: competencia e intercambio de técnicas con gente de Francia, Italia, Portugal… Todo eso ha empujado a mejorar. La gente se ha tenido que esforzar.
¿De qué se siente más orgulloso cuando ve el sector hoy?
De los resultados, que son evidentes. Lo logrado hoy ha sido gracias a mi trabajo y al de mis colaboradores. Haber contribuido a que el sector tenga hoy lo que tiene es, para mí, motivo de orgullo.
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