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Sector lácteo

Las vaquerías de Mallorca, tras el cierre de Agama: “No nos han dado margen de reacción”

La decisión del Grupo Damm ha precipitado una crisis en el sector lácteo mallorquín porque tienen menos de un mes para encontrar una salida para recolocar 300.000 litros mensuales

La vaquería más grande de Baleares, en imágenes

Manu Mielniezuk

Campos

El Grupo Damm comunicó a las dos vaquerías de Mallorca (Son Carbó y Son Bernat) que dejará de recogerles la leche que producían para Agama a finales de marzo, seis meses antes de lo previsto. Esta decisión ha precipitado una crisis en el sector lácteo mallorquín porque tienen menos de un mes para encontrar una salida para recolocar 300.000 litros mensuales. Un día después del anuncio, Diario de Mallorca visita la vaquería de Son Carbó en Campos. Es la mayor de Balears y ahora afronta un giro abrupto tras la decisión del Grupo Damm de adelantar el fin de la recogida de leche para Agama a finales de este mes de marzo. La explotación, en manos de su tercera generación y dirigida por Miquel Vanrell, produce leche con 280 vacas y mantiene 240 vedelles. Miquel Vanrell confiesa que venía planificando una transición ordenada. Fue en septiembre de 2025 cuando recibieron el aviso de que Agama dejaría de comprarles leche en un año. Ahora, con una planificación hecha con la mirada puesta a septiembre de 2026, el calendario se ha roto. “Nosotros teníamos una estrategia para ir colocando la leche de Agama gradualmente a otros sitios y ahora nos ha pillado que debemos hacerlo de golpe. No sabemos cómo gestionarlo. No nos han dado margen de reacción”, desgrana Vanrell, que se ve abocado a activar un plan de emergencia en cuestión de días para encontrar una salida al excedente de leche. “Este miércoles ha sido una jornada intensa de muchas llamadas y reuniones para encontrar una salida al excedente de leche que tendrá la explotación a partir del 1 de abril”, aclara. “En las llamadas básicamente iba repitiendo el mismo mensaje: ¿quieres la leche?”, cuenta, entre risas, aunque su rostro refleja queel escenario es muy complicado. “Nos lo ha precipitado todo aunque nosotros ya llevábamos trabajando para asegurar la continuidad de la granja durante muchos años”, reconoce.

“Agama era el único cliente que teníamos. Nos ha hecho un traje porque tenemos las instalaciones nuevas. Si esto lo hubiésemos sabido, no hacemos tal inversión”

Miquel Vanrell

— Son Carbó

La decisión del Grupo Damm de no comprar más leche a las dos vaquerías de Mallorca que suministraban a Agama llega cuando Son Carbó acaba de culminar una apuesta fuerte por modernizarse. En diciembre de 2025 estrenó una nave nueva digitalizada y automatizada, con capacidad para 150 vacas, fruto de una inversión de dos millones de euros. “Ha sido un gran paso en bienestar animal, mano de obra y tranquilidad porque todo está mucho más controlado”, explica. Pero el adelanto del cierre de Agama cambia las reglas del juego. “Agama era el único cliente que teníamos. Nos ha hecho un traje porque tenemos las instalaciones nuevas. Si esto lo hubiésemos sabido, no hacemos tal inversión”, lamenta Vanrell, que subraya el impacto generado: “Ha sido un golpe duro que nos ha cogido por sorpresa”.

Miquel Vanrell posa en Son Carbó en la nave con las nuevas instalaciones.

Miquel Vanrell posa en Son Carbó en la nave con las nuevas instalaciones. / Manu Mielniezuk

Inversión en innovación

“Nos metimos en la inversión de la granja porque el Grupo Damm nos había dicho que apostaría por el producto local. Llevamos desde 2021 tras esta inversión en innovación y la impulsamos porque nos aseguraron que ellos estarían. Cuando estábamos terminando la nave en septiembre de 2025 nos anunciaron que Agama cerraba en un año y ahora nos dicen que el cierre es a finales de mes. El Grupo Damm nos ha reconocido que Agama, con tres millones de litros anuales, no es viable. Imagínate si nosotros tuviésemos que cogerla y sin el Laccao que es lo rentable y es lo que se llevaron a Cataluña. Ha sido una estrategia de ir reduciendo la leche estos dos últimos años y cuando se han podido llevar el Laccao, nos han cerrado”, desvela Miquel Vanrell. “A partir del 30 de marzo se tenían que llevar la leche a la península hasta finales de septiembre. Nos dijeron que se llevarían la leche porque sabían que habíamos hecho una inversión muy grande y ahora nos han dicho que no”, añade.

“A partir del 30 de marzo se tenían que llevar la leche a la península hasta finales de septiembre y ahora nos han dicho que no”

Miquel Vanrell

— Son Carbó

Más allá de Son Carbó, la sacudida alcanza al conjunto del sector lácteo mallorquín, que opera con un margen industrial limitado. Entre Son Carbó y Son Bernat se entregan a Agama 300.000 litros mensuales. Aquí ya no se contabiliza la finca de Ses Veles porque su cierre ya estaba previsto para este mes de marzo. “Es un golpe muy duro para el sector de la leche de Mallorca. No es un golpe de muerte, pero ha sido muy duro”, describe Vanrell, que enmarca el problema en la fragilidad del sistema: “Que se cierre una industria donde solo hay dos vaquerías es un golpe muy duro”. “La otra gran industria es Formatges Grimalt, pero no puede absorber tanta cantidad de leche de golpe. Es complicado porque 300.000 litros al mes son muchos litros”, reconoce Vanrell. “No creo que el sector lácteo desaparezca, tengo la confianza de encontrar una salida pero soy consciente de que todos deberemos trabajar de lo más duro. Ahora tocará reorganizar el sector con los que quedemos y con la viabilidad económica como guía”, asegura.

“Es un golpe muy duro para el sector de la leche de Mallorca. No es un golpe de muerte, pero ha sido muy duro”

Miquel Vanrell

— Son Carbó

Sobre la propuesta del Grupo Damm hecha a la conselleria de traspasar la industria del sector lácteo mallorquín mediante una sociedad público-privada, Son Carbó es contundente: “Era inviable”. “Nos propusieron que llevásemos el piloto de Agama cuando el Grupo Damm cierra porque no es rentable. Además, el alquiler de la fábrica era imposible. La fábrica es un monstruo. Está preparada para 20 millones de litros, no tres millones al año”, argumenta. “Llevarlo con dos vaquerías con tres millones de litros anuales era completamente inviable”, reconoce. Según Vanrell, cuando les comunicaron que buscaban otras soluciones, la reacción fue inmediata: “Han hecho una pataleta y nos han comunicado que no nos seguirán recogiendo la leche”.

La fotografía inmediata es crítica: Son Carbó entrega a Agama alrededor de 12.000 litros diarios y en torno a 230.000–240.000 litros mensuales, un volumen que ahora debe recolocarse de golpe. Aun así, Vanrell intenta rebajar el dramatismo: “Me cogí el anuncio del cierre muy mal. Pero 24 horas después, no veo el futuro tan negro como lo veía el martes. El escenario es negro, pero quedan días de muchas gestiones”.

En Ses Veles

En paralelo, el caso de Ses Veles ilustra cómo Agama ha ido estrechando su red de proveedores en Mallorca durante los últimos años. El año pasado la empresa introdujo un cupo máximo anual —un tope de litros que compraría por explotación—, una medida que obligó a las vaquerías a limitar la producción y, en la práctica, a reducir ganado. Fue la primera gran restricción. Ya en el último trimestre de 2025, Agama anunció que cerraría en 2026 y que entonces solo trabajaba con tres vaquerías en la isla, entre ellas Ses Veles.

El contexto, además, es el de un sector especialmente debilitado en Mallorca: año tras año han ido cerrando explotaciones, cada vez con menos margen de rentabilidad pese a las ayudas. A ello se suma que Agama ya trasladó a Cataluña su única línea claramente rentable, el Laccao, que desde entonces ya no se produce con leche de Baleares.

“No tenemos prisa por vender, pero tenemos claro que el negocio de venta de leche se ha acabado”

Ses Veles

En el caso de Ses Veles, Agama comunicó también que este mes de marzo sería el último en el que recogería su leche. Con este escenario, la explotación ha iniciado ya el proceso de liquidación de la vaquería, con unos 200 animales entre vacas, terneros y otros. “No tenemos prisa por vender, pero tenemos claro que el negocio de venta de leche se ha acabado”, explican. El plan pasa ahora por vender el ganado: la mayor parte saldrá hacia la Península durante el mes de marzo, y el resto se irá liquidando en los meses siguientes. Con ello se pone punto final a una actividad ganadera que, en su caso, se ha mantenido en marcha durante más de 40 años.

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