Aparcar a las afueras y entrar a pie a Sóller: la guía para evitar sanciones con la Zona de Bajas Emisiones
La nueva configuración urbana invita a un cambio de mentalidad para los visitantes y la opción más inteligente es dejar el coche en las zonas azules de la carretera del desvío y caminar unos minutos para llegar al centro de Sóller

Vista de la calle Cetre de Sóller. / Joan Mora
Con la puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) este viernes por la noche, Sóller da un paso para intentar descongestionar su casco urbano, convirtiéndose en el primer municipio del Estado en implementar esta medida sin estar obligado a ello por ley.
Para los conductores foráneos y visitantes que quieran desplazarse al valle, la mejor solución y la más recomendable será, sin duda, hacer uso de cualquiera de los cuatro aparcamientos disuasorios que el ayuntamiento ha habilitado en las proximidades de la carretera principal, conocida popularmente como la carretera del desvío. Estos espacios, que suman 600 plazas reguladas por la ORA, permiten dejar el vehículo de manera segura y acceder al centro de la ciudad en un paseo de, como máximo, diez minutos.
Optar por aparcar en la periferia no solo ahorra a los conductores las previsibles retenciones y la dificultad extrema de encontrar un sitio en el interior de Sóller donde dejar el coche en las zonas no reguladas por la ZBE, sino que se convierte en el mejor seguro para evitar las multas de 200 euros -que pueden ser acumulativas- por entrar sin autorización en el perímetro restringido de 72 hectáreas.
Aunque el objetivo es que el visitante entre a pie para disfrutar del municipio, el consistorio ha previsto flexibilidad para aquellos que, por necesidad justificada, deban acceder a la ZBE con su vehículo. Según ha explicado el concejal de Gobernación, Carlos Darder, se ha habilitado un sistema que permite tramitar la solicitud de acceso incluso cinco días después de haber realizado el trayecto, una medida de gracia destinada a evitar que la sanción se tramite de forma automática por un descuido o desconocimiento de última hora. En este sentido, la ordenanza que regula la zona ha nacido con una capacidad de adaptación, previendo actualmente una casuística de hasta 28 excepciones a la prohibición general de circulación, un listado de casos especiales que el propio Darder no descarta que se pueda ampliar en el futuro según las necesidades que surjan con la práctica diaria.
Reforma circulatoria
Esta transformación de la movilidad no llega sola, ya que se acompaña de una reforma circulatoria profunda que redefine cómo se mueven los vehículos alrededor del corazón de Sóller. A partir de este fin de semana, se establece una especie de ronda de circunvalación que rodeará la ZBE y que tendrá en la calle de Cetre su principal vía de entrada al núcleo, mientras que la calle de Isabel II se convertirá en la arteria básica de salida. Este eje, conectado con otros tramos estratégicos como el camino del Murterar, permitirá canalizar el flujo de coches de manera perimetral.
En definitiva, la nueva configuración urbana invita a un cambio de mentalidad para los visitantes: dejar el coche en las zonas azules de la carretera del desvío y caminar unos minutos es, a partir de ahora, la opción más inteligente, económica y tranquila para visitar Sóller sin sobresaltos.
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