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El eclipse será de vehículos y gentes

El eclipse será de vehículos y gentes / Guillem Bosch
A mediados del verano pasado, ya era público que trece ministerios, aparte de las instituciones y organismos insulares, estaban implicados en la coordinación de la movilidad «brutal» que se espera para el eclipse total de sol del próximo 12 de agosto y ante el cual Mallorca conformará un balcón de visión preferente. Falta medio año justo para que lo que algunos científicos ya califican por adelantado como «el fenómeno astronómico del siglo» y, a estas alturas, la Felib se ha despertado metiendo prisa a los ayuntamientos para que, de una semana para otra, designen puntos de observación disuasorios de un seguro éxodo masivo hacia la Serra.
Que los mallorquines no vayan a estorbar a invitados vip y turistas de alto standing. Hace meses que el Govern sabe que los hoteles de lujo de Tramuntana tienen las plazas copadas para tan señalada fecha y que grandes cruceros fondearán ante ella al atardecer del 12 de agosto para admirar el fenómeno extraordinario pero, hasta hoy, no se ha enterado de que el eclipse también será perceptible desde el Puig de Randa, Sant Salvador de Felanitx, Bonany o la Serra de Llevant, pongamos por caso. Aún así, ninguna agencia de viajes ni turoperador remitirá a sus clientes a estos enclaves. En el mapa de puntos de observación autorizados que se promete, quedarán epigrafiados como gallineros para residentes.
La gestión logística del acontecimiento está eclipsando antes que el extraordinario fenómeno natural. Ni siquiera lo vivido durante los últimos veranos con la moda de las puestas de sol de cada día ha servido como ensayo útil. Falta pedagogía, capacidad organizativa y sobran clientes. En estas condiciones, un 12 de agosto, la «masificación sin precedentes» que se intenta diluir en la Serra de Tramuntana, está garantizada. Habrá un seguro eclipse de vehículos y gentes antes de que la luna se entrometa de lleno entre la tierra y el sol. Es una elemental cuestión de disfunción sobre la que colapsan el espacio disponible, el calendario, el atractivo y la demanda estimula con disuasión estéril.
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