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La orden de Sant Felip Neri ordena el cierre definitivo del oratorio de Porreres

El sacerdote, al que le ordenaron hace cinco años que se marchara y desobedeció la orden superior, pronunciará su última ceremonia religiosa el próximo día 29 de marzo

Novella pronunciará su última misa en Porreres el próximo día 29 de marzo

Novella pronunciará su última misa en Porreres el próximo día 29 de marzo / R

Esta vez sí se va a ejecutar el cierre definitivo del oratorio de Porreres ya que desde la dirección de la orden de Sant Felip Neri le han ordenado, sin posibilidad de oposición, al sacerdote Francesc Novella que tiene que abandonar el templo que ha dirigido durante casi 30 años. Es la segunda ocasión que desde la orden, que se dirige desde el propio Vaticano, acuerda la supresión canónica de dicha congregación de Mallorca, como consecuencia del escándalo que protagonizaron el sacerdote Novella y el hermano de la congregación, Andreu Veny, un enfrentamiento que ha terminado en los juzgados.

El cierre definitivo del templo religioso será el próximo día 29 de marzo. El sacerdote presidirá su última misa y para despedirse de los feligreses de Porreres ha elegido un día especialmente significativo. Se despedirá el Domingo de Ramos.

Novella confirmó ayer a este periódico que la última misa en el oratorio la pronunciará el día 29 de marzo y también confirmó su marcha de la iglesia, aunque no quiso detallar las circunstancias de esta decisión. Sin embargo, este periódico sí pudo confirmar que esta marcha no ha sido voluntaria, sino obligada y que está directamente relacionada con el conflicto que mantiene con el hermano lego Andreu Veny, que se ha mantenido durante años, pero que en el mes de septiembre del año pasado se volvió a repetir, provocando un gran escándalo en la localidad de Porreres. De momento, no ha trascendido el futuro destino de este sacerdote.

Este conflicto entre religiosos también tuvo un gran impacto en la iglesia de Mallorca, hasta el extremo de que el obispo, Sebastià Taltavull, envió varios informes a la Santa Sede pidiendo una solución al escándalo que se estaba produciendo en Porreres. Debido a que el oratorio pertenece a la orden de Sant Felip Neri y no a la Iglesia de Roma, el obispo no tiene ninguna autoridad sobre el sacerdote Novella, aunque en más de una ocasión le aconsejó que se marchara a otro destino para terminar de una vez por todas con el conflicto con el otro religioso. Novella solo está obligado a cumplir las órdenes de sus superiores de Sant Felip Neri. aunque en su momento no las acató.

La primera actuación del Vaticano se remonta al año 2020, tras la petición del propio obispo. Un delegado enviado por la Santa Sede realizó una visita personal a la iglesia de Porreres. El sacerdote Marco Guillen actuó como visitador apostólico y tras entrevistarse con los dos protagonistas de este conflicto llegó a la conclusión de que no existía una solución pacífica. Por esta razón planteó una solución drástica: ordenar la clausura del oratorio de Porreres. Ello obligaba a los dos religiosos a abandonar el oratorio para integrarse en otras congregaciones. Veny sí acató la orden superior y se marchó a otra congregación de la orden pero Novella no quiso moverse de Porreres y así ha permanecido, en una actitud de desobediencia, los últimos cinco años. Ha continuado residiendo en el templo de Porreres, incumpliendo la promesa de obediencia que juró en el momento que vistió el hábito de sacerdote. Con el cierre de la congregación de Porreres el Vaticano quería terminar de una vez por todas con el escándalo público que estaban protagonizando los dos religiosos.

Este enfrentamiento volvió a repetirse en el mes de septiembre del año pasado. Andreu Veny se presentó en el oratorio y le exigió al sacerdote que le indicara la habitación donde podía instalarse, ya que entendía que tenía tanto derecho como él para poder vivir en el templo. La reacción de Novella fue inmediata. Llamó por teléfono a un guardia civil amigo suyo, que actuaba como monaguillo en la iglesia, para que interviniera. El agente acudió de inmediato y expulsó a la fuerza al hermano lego del templo. Al día siguiente Veny recibió una llamada desde el cuartel de la Guardia Civil, que le ordenaba que se presentaba. Quedó detenido bajo la acusación de amenazas y daños, ya que se le atribuía la destrucción de un mueble que pertenecía a la familia del obispo Campins. Pasó la noche en los calabozos y al día siguiente fue presentado ante el juzgado de Manacor, que decretó su libertad, pero le impuso la prohibición de contactar con el sacerdote, así como acercarse al oratorio. La denuncia que se presentó ante la Guardia Civil y que justificaba esta detención la firmaba el propio Novello, que días después la ratificó en el juzgado. Se da la circunstancia que Andreu Veny padece una grave lesión el brazo, que limita su fuerza física, lo que pone en duda que tuviera la capacidad suficiente para poder destrozar un mueble con sus manos.

Fuentes del Obispado confirmaron ayer el cierre definitivo del oratorio de Porreres y señalaron que el obispo ha empezado a trabajar para recuperar la actividad religiosa de esta iglesia. Sin embargo, ante la realidad de que la grave crisis de vocación que sufre la Iglesia, parece complicado poder encontrar una solución a corto plazo. Mientras tanto, las puertas del templo de Porreres, que fueron abiertas a principios del siglo pasado, se cerrarán con llave a partir del próximo día 29 de marzo. La orden de Sant Felip Neri, que ha formado parte activa de la historia de Porreres, abandona de manera definitiva esta congregación.

Precisamente, según ha podido saber este periódico, desde el Obispado de Mallorca se desarrolla una investigación interna dentro del tribunal eclesiástico, en la que pretende indagar en el fondo del conflicto que mantienen Novella y al religioso Veny. El pasado mes de enero ambos fueron citados para tomarles declaración. Hablaron por separado con el vicario judicial, Nadal Bernat. El contenido de las declaraciones no ha trascendido.

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