Gestión del patrimonio
El Consell quiere implantar la caza en las fincas públicas
La institución lleva a cabo una prueba piloto en Son Fortuny y Tossas Verds y constata que la actividad cinegética "puede llevarse a cabo de forma segura y sin molestias" para los ciudadanos

El conseller Bestard (segundo por la derecha), con un grupo de cazadores en la finca de Son Fortuny. / Consell
El departamento de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes del Consell de Mallorca ha llevado a cabo una prueba piloto en las fincas públicas de la isla para "evaluar la recuperación de la actividad cinegética en estos espacios". La iniciativa se ha centrado en la modalidad de caza de ciegas (palomas torcaces) con perro de muestra y la caza del tordo con 'filats a coll'.
Desde el servicio de Caza destacan que no se ha detectado ninguna incidencia relacionada con el uso público de las fincas y se ha demostrado que "la caza es totalmente compatible con el senderismo y otros usos recreativos", según señala el Consell, "cumpliendo así con uno de los objetivos estratégicos de la resolución: verificar que la caza puede llevarse a cabo de forma segura y sin molestias para el resto de ciudadanos".
El conseller de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes, Pedro Bestard (Vox), ha remarcado que esta iniciativa "busca reintegrar la gestión del territorio con actividades que han formado parte de la realidad rural de las fincas".
La experiencia se ha desarrollado en Tossals Verds y Son Fortuny. Bestard ha confirmado «el éxito de convivencia entre la práctica de la caza y el resto de usos recreativos, en estos espacios que son gestionados por la institución insular».
La experiencia se ha centrado en las fincas de Son Fortuny, donde se han destinado cuatro jornadas de caza con perro de muestra, y Tossals Verds, con tres jornadas. En esta última finca, a su vez, se han recuperado collados, algunos con topónimos reconocidos, dedicados a la caza del 'tord amb filats', una modalidad tradicional única en el mundo y exclusiva del archipiélago balear, para la que la Ley 6/2006 balear de caza y pesca fluvial decreta una protección administrativa.
Los cazadores colaboradores han utilizado unos formularios de control en los que se recogen datos sobre capturas, itinerarios, horarios y observación de pájaros. "Esta recogida de información, supervisada por los agentes de Medio Ambiente, es clave para transitar hacia un modelo de gestión que integre distintos usos con todas las garantías", apunta el Consell.
Sin embargo, el Servicio de Caza constata que los resultados de campo han sido muy positivos, ya que en prácticamente todas las jornadas se han visto ciegas, lo que "avala la buena salud de los ecosistemas y el potencial cinegético de estos terrenos".
Recuperación de una modalidad tradicional
"Dentro del ámbito de la caza tradicional, las asociaciones de collers han realizado un trabajo ingente de observación y recuperación del patrimonio etnográfico", añade la institución insular. "Más allá de la vigilancia, los cazadores han actuado directamente sobre el terreno y han recuperado varios collados que habían quedado en desuso. Gracias a esta labor, se han podido localizar un total de dieciséis collados históricos en la finca de Tossals Verds y se ha comprobado de primera mano que la mayoría todavía pueden ser funcionales".
Con la vista puesta en la próxima temporada de caza 2026-2027 y partiendo del aprendizaje de esta prueba piloto, "el Consell de Mallorca tiene previsto que la caza en las fincas públicas se gestione como una actividad de bajo impacto, alto valor ambiental y patrimonial, y de acceso abierto, mediante sorteos, para garantizar la igualdad de oportunidades para todo el colectivo y con la colaboración de asociaciones sin ánimo de lucro de las distintas modalidades. "Esta colaboración permitirá que las entidades que velan por la tradición asuman su responsabilidad y una implicación directa", concluye el Consell.
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