Protestas vecinales
Caimari dice basta a las carreras ilegales de motos: “Queremos soluciones definitivas”
Los vecinos inician una campaña de recogida de firmas para exigir una actuación inmediata contra este problema que afecta a la localidad desde hace casi dos décadas

La campaña de firmas se inició hace una semana en la Plaça Major de Caimari. / AAVV

La asociación de vecinos de Caimari (Selva) inició hace una semana una campaña de recogida de firmas con el objetivo de presionar a las administraciones competentes para que solucionen de una vez por todas los problemas asociados a las carreras ilegales de motos que, especialmente en horario nocturno y durante los fines de semana, pasan por la pequeña localidad en dirección a la carretera de la Serra de Tramuntana. “Hemos dicho basta, son 18 años de carreras ilegales sin respuesta”, afirman desde el colectivo vecinal, que ya ha conseguido reunir más de 800 firmas.
La campaña seguirá activa hasta este próximo domingo. Después registrarán la queja colectiva en el Ayuntamiento de Selva, la delegación del Gobierno y la Guardia Civil con el objetivo de “forzar una actuación inmediata, coordinada y definitiva que ponga fin a esta problemática cronificada”, explican desde la asociación vecinal, que denuncia la situación de “inseguridad y ruidos” que generan estas carreras de motos que el pueblo “padece desde el año 2008” sin que hasta la fecha ninguna administración “haya aplicado medidas efectivas”.
Se trata de un problema común en las poblaciones por las que pasa la carretera Ma-10. Incluso se ha creado una plataforma de vecinos indignados contra las carreras ilegales de motos. En el año 2023, incluso cortaron por unos instantes la carretera general de la Serra a la altura de Banyalbufar para denunciar la situación. Desde entonces, el Consell ha anunciado la instalación de cámaras con lector de matrícula y sonómetros en diferentes puntos de la vía.

Los vecinos han reunido más de 800 firmas en unos días. / AAVV
Ahora, han sido los vecinos de Caimari quienes han decidido organizarse en contra de esta práctica que, según denuncian, “genera alteraciones graves del descanso”, además de “desprotección y un riesgo real para la seguridad de las personas, especialmente niños y gente mayor”. En este sentido, el colectivo vecinal asegura que a pesar de las “reiteradas llamadas al teléfono de emergencias 062 y las comunicaciones al Ayuntamiento, no se ha dado una respuesta continuada ni efectiva”, lo que ha generado un “profundo malestar vecinal”.
Por todo ello, ahora están decididos a seguir hasta el final: “No es un hecho puntual, sino un problema estructural que dura desde hace más de 18 años y que afecta directamente a la convivencia, la salud y la seguridad del pueblo”. “No pedimos favores, sino soluciones y responsabilidades porque Caimari no puede seguir así”, concluyen los vecinos.
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