La guerra de los caminos públicos | Bernat Fiol Activista histórico de la plataforma pro camins públics i oberts
Bernat Fiol, activista para la reapertura de caminos públicos en Mallorca: «La izquierda nos ha decepcionado mucho»
El activista ‘binissalemer’ denuncia la pasividad de las administraciones públicas a la hora de defender el patrimonio colectivo usurpado por propietarios

Bernat Fiol, durante una actividad ambiental de Gadma dirigida a escolares. / DM

Bernat Fiol (Binissalem, 1958) es el portavoz de la entidad ecologista Gadma y miembro histórico de la plataforma pro camins públics i oberts. Un activista incansable a favor de los derechos colectivos que no se muerde la lengua a la hora de denunciar la injusticia que supone la usurpación de caminos públicos.
-¿Cuántos caminos públicos hay actualmente cerrados en Mallorca?
-Aproximadamente, serían unos 200 caminos públicos que se suman a los más de 200 caminos que llamamos dels ‘primers pobladors’, aquellas ‘camades’ que conectaban caminos públicos con núcleos urbanos diseminados en la foravila.
-¿Se sabe aproximadamente cuántos kilómetros de vías públicas han sido usurpadas al patrimonio público?
-Es un dato que no tenemos, pero son muchísimos. Tenga en cuenta que si un camino público es cerrado en un único punto, a pesar de que el resto permanezca abierto, ya no puede utilizarse en toda su extensión, ya está todo perdido.
-¿Cuáles son los municipios de Mallorca que tienen más caminos públicos cerrados de forma ilegal?
-Pollença y Manacor llevan la bandera. Entre los dos municipios debe haber más de 60 caminos cerrados. Pero es un problema que afecta a toda la isla, también al resto del archipiélago. Y esto que en Manacor gobierna la izquierda. El alcalde, Miquel Oliver (Més), que antes iba a todas las manifestaciones, ahora no hace nada. Los partidos de la izquierda nos han decepcionado mucho. Otro ejemplo de ello es Bunyola. Después de ocho años de gobierno municipal progresista no han abierto ningún camino, de hecho ahora están peor que antes, porque además tienen el inventario de caminos públicos dentro de un cajón a pesar de que tienen muchos caminos cerrados. En Mancor de la Vall, más de lo mismo. Me da igual de derechas o de izquierdas, los caminos son públicos y deben abrirse. En los pueblos, los alcaldes tienen miedo a la gente poderosa porque todos se conocen.
-Parece ser que los propietarios de fincas que deciden cerrar un camino público gozan de una cierta impunidad…
-Si robamos un camino que es de todos, nunca pasa nada. Si vamos a un museo y robamos una escultura, por ejemplo, seguro que dormimos en la prisión. ¿Qué es más útil, un camino o una escultura? No sabría decirle.
-¿Cuántos años puede pasar entre que se cierra un camino ilegalmente y se ordena su reapertura?
-Una sentencia definitiva puede tardar unos 12 o 13 años. Y después tiene que haber voluntad para abrir, que no siempre pasa. Por este motivo, creo que lo mejor sería pedir responsabilidades a los alcaldes antes que a los que cierran los caminos. Mire en Sóller si se han dado prisa en ordenar a la familia March que retiren las barreras del camino de Bàlitx d’Enmig. El motivo es que el alcalde debía responder de su bolsillo.
-¿Qué porcentaje de caminos deben reabrir por sentencias judiciales en relación a los que permanecen cerrados de forma irregular?
-Es un porcentaje tan bajo que es una vergüenza. En el camino de es Cabàs (entre Bunyola y Alaró, pasando por Santa Maria) han pasado 13 años desde que hay una sentencia. En otros casos no basta una sentencia, como en el caso del Camí Vell de Sineu a Costitx, que sigue cerrado a pesar de que tiene dos sentencias judiciales que obligan a reabrirlo. Ningún alcalde lo ha reclamado, aunque ahora parece que empiezan a moverse. Con dos sentencias a favor, los ayuntamientos deberían quitar las barreras ya, sin esperar a nada ni a nadie.
-¿La acción directa, sin esperar a la justicia, es contraproducente?
Al principio de la plataforma, nosotros abrimos el camino de Biniagual a Sencelles y no lo han vuelto a cerrar. Lo mismo pasó en el camino de Inca a Llubí, quitamos la barrera y la propiedad entendió que el camino no era suyo y lo respetó. Hace años, un grupo de personas de distintas entidades quitamos una barrera en el Camí Vell de Lluc a Pollença y las trasladamos a la sede del Consell en Palma, pero no debe hacerse porque al final parece que los maleantes somos nosotros, a pesar de que ya no creo ni en los políticos ni en la justicia. Solo defendemos los derechos de esta tierra, lo que es público es público y debe devolverse.
-En los 90, el Consell hizo un gran trabajo con los catálogos de caminos públicos. ¿Cuál es el papel actual de esta institución en la defensa de estos bienes?
-Debería mirar más por los mallorquines y presionar a los ayuntamientos para que resuelvan estos conflictos. Antes, para aprobar sus planeamientos urbanísticos los ayuntamientos tenían que presentar sus inventarios de patrimonio público para incluir los caminos, las acequias, los pozos…Hoy en día, todo este patrimonio está abandonado, tenemos muy poca estimación por el trabajo que hicieron nuestros abuelos. Nosotros creemos que si existe alguna duda sobre si un camino es público o privado antes de incluirlo en un catálogo, debería considerarse como público siempre porque después, si no está inventariado, es muy difícil defender su titularidad pública. Son los que colocan barreras los que deben demostrar que los caminos son privados, y no al revés.
-Antes se decía que quienes cerraban eran extranjeros que compraban fincas sin conocer la realidad histórica de los caminos públicos. ¿Todavía es así?
-Hay muchos ‘botifarres’ (nobles) que cierran. Ejemplos de ello son las fincas de Comasema (Bunyola) y Ternelles (Pollença), propiedad de familias rancias que antes tenían el poder absoluto y siguen haciendo lo que quieren con el beneplácito de los políticos, porque luchar contra esta gente es muy difícil. Ambos caminos deberían abrirse porque son públicos. El de Comasema abrirá por las buenas o por las malas, es un camino que tiene más años que todos nosotros juntos, está cerrado y nadie hace nada. En el camino de Passatemps (en el entorno de Raixa) incluso condenaron a un manifestante por defender el patrimonio de todos. Hace unos días me acaban de decir que una propietaria alemana ya ha construido pilastras para poner una barrera en un camino de Sant Llorenç.
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