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Lletra menuda

La reserva hotelera de la playa

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Palma

Se dan casos en los que la propia norma traiciona los fines de servicio y tutela pública que justifica su razón de ser o, dicho al revés, se transforma en un armazón legal que da apariencia de bien colectivo al negocio empresarial. En la playa de Son Caliu, en Calvià, se actualiza un excelente ejemplo de ello. Y durará. Por lo menos hasta 2055.

Las peculiaridades de la confluencia de la gestión pública con la privada que se dan en el lugar han propiciado que Demarcación de Costas prorrogara por tres décadas más la concesión administrativa de la explotación de la playa a la misma empresa del Hotel Son Caliu, establecimiento que ya dispone de ella desde 2002. Lo relevante del caso es que se otorga el uso sin fijar canon alguno. Heliopal S. A, este es el nombre de la empresa, queda exenta de rendir cuentas con la Administración debido a que ya tenía esta franja de litoral antes de que se declarara el dominio-público terrestre de 1995. En este punto cabe preguntarse qué sentido tiene sentido modificar el concepto si, en la práctica, todo sigue igual que antes. Hecha la reserva del hotel, las dimensiones de la playa de Son Caliu dan para poco más.

Es una cuestión física. Situar 88 hamacas y 40 sombrillas sobre un arenal de 70 metros de largo por 40 de largo se corresponde con la exclusividad incompatible con usos más polivalentes propios de lo que puede entenderse como dominio público. Sí, habrá papeleras, socorrista no obligatorio, buenos servicios y promesa de colaboración en lo medioambiental, con otros establecimientos. ¡Solo faltaría! Qué la barra libre quede un tanto amortiguada.

En definitiva, Heliopal S. A. ha hecho lo que le ha convenido al compás de la marga ancha que le ha permitido la normativa aplicable al caso. La cuestión es saber si las disposiciones del dominio público-terrestre hacen agua por alguno de sus costados. Demarcación de Costas no arrastra buen historial en este sentido. Son Caliu es solo uno de los ejemplos más explícitos de los intereses que hacen la competencia a las olas en el litoral.

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