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Lletra menuda

Mejor en el puerto que en el despacho

El almuerzo con el comisario se ha celebrado en el muelle de pescadores de Palma

El almuerzo con el comisario se ha celebrado en el muelle de pescadores de Palma

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Uno de los grandes riesgos de las normativas y directrices europeas es la uniformidad. El historial de protestas y desavenencias por practicarla en exceso es largo. Una disposición de índole comunitario, al margen de su contenido, será eficaz en la medida que logre integrar las peculiaridades de sus territorios, sean continentales o insulares.

Sabido es que el nuevo reglamento de pesca provoca un intenso mar de fondo en el cada día más arrinconado sector de la pesca de Balears. La insularidad no siempre va a favor de la rentabilidad de las capturas logradas en la faena. Tiene poco sentido declarar su peso y plegar redes cuatro horas de llegar a puerto, sobre todo porque las embarcaciones de las islas no se dedican a la pesca de altura. Lograr que la Unión Europea entienda eso y actúe en consecuencia, es la lucha actual a la que está entregado el sector con el respaldo del Govern. Ahondar en los efectos, especialmente costes, de la insularidad e incrementar la cogestión también figura en el catálogo de reivindicaciones.

El comisario europeo de pesca está en Mallorca. Es un hombre interesado en el detalle, se muestra ducho en la cordialidad. Ayer estuvo en Cala Rajada para conocer el funcionamiento de las zonas de reserva. Para esta madrugada tenía anunciada su visita a la lonja de Palma y después el mercado de Pere Garau. Es un diálogo y negociación entre isleños, puesto que Costas Kadis es maltés. Dice conocer las peculiaridades de las insularidades europea y resalta algunos de los modos de trabajo que se practican en Balears. En teoría, todo a favor del entendimiento. Pero de momento no hay compromiso. Solo promesa de estudiar las reivindicaciones específicas de este archipiélago que se le plantean en primera persona.

El tiempo dirá si la visita acaba siendo fructífera para los intereses de los pescadores. De entrada, el hecho de hablar en el puerto, sobre el muelle, permite concebir mejores esperanzas que hacerlo en el despacho distante. Pero Costas Kadis ya conocía, por lo menos en parte, la problemática de aquí y no ha hecho nada hasta ahora. Conviene ser cautos.

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