Juzgan en Palma a un inquiokupa por apropiarse de muebles y cuadros del exalcalde Joan Monjo: “Me lo encontré desvalijado”
El acusado niega los cargos en rotundo: “No es verdad, no he cogido nada, allí no había cuadros; él me debe dinero”
El político de Santa Margalida detalla que descubrió los hechos cuando pudo entrar en el piso de Canyamel a finales de 2023: “Ese apartamento era el más bueno, el de mayor calidad; estaba perfectamente equipado”

El acusado (izquierda), junto al intérprete, durante el juicio celebrado ayer en la sede de Vía Alemania. / B.P.

Un supuesto inquiokupa fue juzgado ayer en Palma por presuntamente apropiarse de valiosos muebles y cuadros, además de electrodomésticos, de un apartamento del exalcalde de Santa Margalida, Joan Monjo, en Canyamel (Capdepera) a finales de 2023.
El acusado negó los hechos de forma tajante. “No es verdad nada de eso, no he cogido nada; no me llevé nada, solo mi ropa, dejé los muebles; allí no había cuadros”, insistió ante la sala.
El sospechoso cargó contra Joan Monjo. “Él me debe dinero. Yo denuncié a Joan porque no me pagaba nada. Puse el aire acondicionado gratis a cambio de que me dejara vivir allí. Le puse el aire también en su propia casa y llevaba el mantenimiento de los apartamentos. Pero él no me ha pagado nada, ni un céntimo”, destacó.
Mientras, el perjudicado aseguró que descubrió los hechos en noviembre de 2023, cuando pudo entrar en el piso porque el encausado ya se había marchado del domicilio. “Me encontré con que me lo había desvalijado; luego, puse la denuncia”, reconoció.
“Ese apartamento era el más bueno, el de mayor calidad. Estaba perfectamente equipado. Era el que estaba mejor. Tenía una televisión buenísima, frigorífico, termo, una mesa, sillas, aparador… Se llevó cuatro cuadros. Me cambió los muebles de más calidad por otros que creo que los encontró en el punto verde. Varios vecinos me dijeron que le vieron haciendo viajes en la furgoneta. Al final, vendí ese apartamento sin muebles porque me lo desvalijó”, subrayó el político de Santa Margalida.
El antiguo alcalde indicó que los cuadros que le desaparecieron eran obra del pintor mallorquín Martí Cifre. “El señor Cifre tenía alquilado uno de mis apartamentos del bloque. Él a veces me pagaba con cuadros. El pintor vivió allí, pero murió”, recordó Monjo.
Pintor Martí Cifre
Un conocido galerista de arte que hizo un dictamen sobre las pinturas con los datos técnicos que le aportó el exprimer edil de la Vila manifestó ayer que cada cuadro podía valer más de 2.000 euros o 3.000 euros, dependiendo del tamaño. “Yo hice una valoración un poco a la baja. A partir de la muerte del pintor, su obra se ha ido revalorizando. Martí Cifre nació en 1940. Es el máximo exponente del puntillismo en España. Creo que murió en 2009”, señaló el experto.
Dos testigos admitieron que vieron al acusado cargando muebles en la furgoneta. “Eran muebles de color oscuro, macizos, necesitaban varias personas para llevárselos. Creo que electrodomésticos también. Él llevaba cuadros en la furgoneta, se veían de calidad”, rememoró un vecino.
En cambio, otro residente declaró que, cuando el sospechoso se marchó de allí, la casa estaba igual. “La vivienda lo tenía todo. Los muebles eran viejos y los electrodomésticos también. Yo no noté que faltara nada. Joan Monjo, al entrar, dijo que le faltaban cosas. Dijo que le faltaban cuadros y que tenía otros muebles. Yo le dije que el piso siempre lo había conocido así”, apuntó el testigo.
La pareja del encausado secundó su versión: “Los muebles y los electrodomésticos eran muy viejos. Lo dejamos tal cual el apartamento. La televisión estaba rota. Es imposible que él se llevara los muebles. Nos fuimos a otro piso amueblado. Él no cogió nada. Nunca vi cuadros en el piso”.
La fiscalía solicitó para el acusado una pena de dos años de prisión por apropiación indebida y que se fije la indemnización en ejecución de sentencia, ya que no se ha acreditado que el autor de los cuadros sea Cifre. Por su parte, la acusación particular reclamó una condena también de dos años de cárcel y una responsabilidad civil de cerca de 12.000 euros. La abogada defensora interesó la libre absolución de su cliente al argumentar que la indeterminación es absoluta, ya que no se sabe la valoración real de los bienes que se reclaman.
El sospechoso reconoció que tenía un contrato de alquiler del 1 de febrero de 2020 al 31 de enero de 2023 y que a finales de 2023 seguía viviendo en el piso que era propiedad de una sociedad de Joan Monjo: “Yo tenía un trato con él que podía estar ahí sin pagar renta porque hice la reforma en ocho pisos. Puse los aires acondicionados gratis. En 2023, Joan me dijo que tenía que dejar el piso. Me pidió 3.000 euros de golpe. Yo no le podía pagar. Me lo dijo muchas veces que me tenía que marchar, con amenazas”.
El propietario perjudicado admitió que le dejó estar en el apartamento en 2020, le hizo un contrato de alquiler y que él se tenía que ocupar del mantenimiento de los pisos. En 2021, se cambió de inmueble y ocupó el de mayor calidad. “En 2022 creo que le dije que se tenía que marchar, él no se quería ir, intenté ir a las buenas para que se fuera. Cuando se marchó, me encontré que me lo había desvalijado”, remarcó el denunciante. El caso quedó ayer visto para sentencia.
Suscríbete para seguir leyendo
- Las playas de Magaluf y Santa Ponça no podrán abrir este domingo por los impagos del adjudicatario que ahora gestionará Ciutat Jardí
- Seis años sin poder recuperar su piso en Llucmajor: ‘La inquilina me debe más de 50.000 euros de alquiler’”
- Caída de visitantes en el centro de Sóller: preocupación en bares y restaurantes
- El restaurante Flamingo de Porto Cristo reserva hasta un 60% de sus mesas para clientes locales: 'Le debemos mucho a la gente de aquí
- La cooperativa agrícola s’Esplet de sa Pobla despide a sus 19 trabajadores y cesa la actividad
- Vecinos de Llucmajor se organizan para reclamar la devolución de la tasa de basuras por el servicio 'deficiente
- Biel Ferragut, alcalde de sa Pobla: “Nos gustaría que alguna empresa local comprara s’Esplet”
- Unas obras con maquinaria pesada destruyen un camino público histórico en Capdepera