Lletra menuda
Los senderos políticos de Pollença

El camino de Cala Bóquer es muy popular entre los excursionistas. / DM
Saben que deben ir de la mano porque, en definitiva, transitan hacia un mismo lugar llamado fin de legislatura y con perspectiva de hallar después una mejor ruta particular. Esto no impide sin embargo que, en el recorrido, cada uno cave sus propios baches. El modo en que se fraguó el pacto de gobierno ya garantizaba que el camino no sería llano. Tampoco ha habido voluntad de nivelarlo, pese a las constantes apariencias de simular lo contrario. Martí March ha elevado al pleno la recuperación de un tramo del Camí Vell de Bòquer por imperativo legal. Por imperativo electoral acepta a regañadientes incorporar a la hoja de ruta los atajos de protagonismo que le traza Joana Aina Camponar. A fin de cuentas, sigue mandando el elector. Otra cosa es el modo en que se administra esta delegación de poder.
Dado que el blindaje del patrimonio público local de uso colectivo, sea un camino o una llave, pongamos por caso, es tarea y responsabilidad municipal, y a la vista de cómo se han hecho las cosas, la riña escenificada por Més y PSOE puede acabar dejando en ambos unas cicatrices que ahora solo aparentan arañazos. La clarificación y usos seguros del concurrido camino de Bòquer requería mejores artes. Era cuestión de voluntad y capacidad de consenso. También de entente con la propiedad de la possessió porque aquí se entrelazan valores arqueológicos, inseguridad para el viandante, privacidad, derecho de paso y titularidad pública. No son pocos elementos a modular y equilibrar.
PSOE y Més han acabado trazando una disputa incruenta, pavimentada sobre sus respectivos recorridos políticos. Es un desvío a ninguna parte. Era evitable por incomoda y generadora de desconfianza en los márgenes de la mayoría de gobierno. El alcalde March está molesto porque Més le ha agitado el árbol de Bóquer que impide ver el bosque más frondoso del nuevo planteamiento urbanístico de Formentor. Falta de conocimiento y control del socio necesario, así se desequilibra la balanza. La decisión municipal sobre el eterno pleito del camino de Ternelles indicará si se ha sabido enderezar la gestión de las servidumbres de paso. Políticas y físicas.
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