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Crisis municipal

PSOE y Més admiten pérdida mutua de confianza pero descartan romper el pacto en Pollença

Los dos partidos se lanzaron "reproches" en una reunión celebrada después del polémico pleno del jueves en el que escenificaron posiciones muy alejadas en torno a la gestión de los caminos públicos del municipio

El alcalde Martí March (tercero por la derecha) y la teniente de alcalde Joana Aina Campomar (segunda por la derecha) en un acto celebrado a finales de enero.

El alcalde Martí March (tercero por la derecha) y la teniente de alcalde Joana Aina Campomar (segunda por la derecha) en un acto celebrado a finales de enero. / Ajuntament

Joan Frau

Joan Frau

Pollença

El pacto de izquierdas que gobierna el Ayuntamiento de Pollença desde principios de legislatura ha quedado tocado, pero no hundido. Tanto PSOE como Més admiten que sus diferencias en torno al camino público de Bòquer, escenificadas sin disimulo en el pleno ordinario de la pasada semana, ha debilitado la confianza entre ambos partidos, pero aseguran que en ningún momento ha peligrado la continuidad del equipo de gobierno y que mantienen la misión de implementar “políticas progresistas” en el municipio, a pesar de los "diferentes puntos de vista" que puedan tener.

Ambos partidos se han visto las caras después del polémico pleno en una reunión en la que se han lanzado “reproches”, esta vez en privado. Sin embargo, la posible ruptura del acuerdo de gobierno no ha estado en ningún momento sobre la mesa.

Las diferencias quedaron de manifiesto en el pleno del jueves, cuando tanto el alcalde socialista Martí March como su socia ecosoberanista Joana Aina Campomar se lanzaron duras acusaciones en público en el debate del punto relativo a la recuperación de oficio de un tramo del Camí Vell de Bòquer que fue aprobado con los votos del PSOE y los de la oposición de derechas, mientras que Més votó en contra tal y como ya había anunciado días antes del pleno al considerar que la decisión implicará el cierre definitivo del camino histórico de Cala Bòquer, que pasa por delante de la ‘possessió’, a favor de otro camino público que, según aseguran, no está en condiciones de recibir a los numerosos excursionistas que diariamente visitan la cala.

El alcalde Martí March ha expresado este miércoles a este diario su “malestar” con la polémica y por el hecho de que se haya hablado más de la ‘pelea’ entre los dos socios que de otros puntos que se aprobaron en la sesión plenaria como el nuevo planeamiento urbanístico de Formentor, que “será el tema más significativo de la legislatura a nivel urbanístico”.

March admite que la confianza entre los dos partidos ha quedado maltrecha, “pero el pacto no ha peligrado”, subraya. “No me sabe mal la discrepancia, lo que me ha molestado es la campaña previa”, añade el alcalde en relación a la difusión por parte de Més de su postura contraria a la aprobación del citado punto relativo al camino de Bòquer, afirmando que se trataba de una decisión “unilateral” del alcalde.

March reitera que elevó esta cuestión al orden del día por “obligación legal”, a raíz de un expediente del celador que denunciaba la usurpación de un tramo del camino público incorporado al catálogo municipal en 2019. El alcalde admite que este caso le ha afectado “a nivel personal y político” porque “nunca había visto una campaña como esta (la organizada por Més) ni por parte de la oposición; creo que se pasaron de frenada”. La reunión celebrada con sus todavía socios ecosoberanistas sirvió para “decirnos las cosas que nos teníamos que decir”.

Por su parte, Joana Aina Campomar habla de “discrepancia concreta” con el PSOE y asegura que “en ningún momentos se ha cuestionado el pacto” con los socialistas porque, según añade, “trabajamos mucho en las diferentes áreas municipales y queremos terminar el trabajo”.

En relación al polémico punto de la discordia, la teniente de alcalde de Més explica que el partido “hizo lo que creemos mejor para el pueblo” y añade que su objetivo es que haya “dos caminos” para llegar a cala Bòquer y no solamente uno, ya que Més cree que la decisión plenaria del pasado jueves da “carta blanca” al cierre definitivo del camino histórico que pasa por delante del claustro de la ‘possessió’ de Bòquer para desviar a los “300 senderistas diarios” que se dirigen a cala Bòquer por un camino que, según subraya, no reúne las condiciones y que además “es peligroso”. “Fue una decisión muy meditada, para nada precipitada, porque el tema de los caminos públicos es muy sensible en el municipio”, apunta Campomar.

No es la única cuestión que puede enfrentar a ambos socios en los próximos meses y el foco de posibles discrepancias también estaría relacionado con los caminos públicos. Concretamente, con el camino por excelencia, el de Ternelles, que pasa por una finca propiedad de la familia March (la del histórico financiero, no la del actual alcalde de Pollença). Al igual que en el camino de Bòquer, los dos socios mantienen diferentes puntos de vista sobre las políticas a aplicar para garantizar el derecho de paso a los ciudadanos por un sendero histórico cuya titularidad arrastra más de 30 años de conflictos judiciales. Mientras Més exige la garantía de una servidumbre de paso no sujeta a interpretaciones, el PSOE prefiere la senda del diálogo con la propiedad, con la que actualmente se está negociando un programa de visitas que no cuestiona la propiedad privada del camino.

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