Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lletra menuda

Las formas, las condiciones y la sospecha

Juan Feliu

Juan Feliu / Vox

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Muchas coincidencias confluyen sobre el local que alquila el Ayuntamiento de Calvià para instalar su oficina de Servicios Sociales en Peguera. En apariencia todo es pulcro, sin mácula administrativa, pero también unidireccional y con protagonismo exclusivo, lo cual invita a pensar directamente que, a costa de los Servicios Social, se ha acabado prestando un suculento servicio particular entre afines.

Sobre el papel, nada impedía a la madre de Juan Feliu presentar una oferta de licitación que ha acabado siendo única y, por tanto, adjudicada. Es aquello de la mujer del César. El hecho de que el correo electrónico y el teléfono móvil de su hijo, actual director general de Comercio, figure como modo de contacto con la propietaria, no contribuye a aportar el plus de honestidad que resulta recomendable en estos casos.

Cierto que el alquiler no ha sido tramitado por el departamento del que ahora se responsabiliza Feliu, una circunstancia que sin embargo conviene relativizar debido a que el aludido no es precisamente hombre de confianza reciente en la casa consistorial de Calvià. Desde fontanero a cargo electo, su presencia en el Ayuntamiento se remonta a los tiempos de Carlos Delgado, con vaivenes políticos y asignaciones de confianza muy diversas. Exregidor del PP y con aproximaciones a Vox, precisamente los componentes del equipo del gobierno actual. Amplio y extenso currículum que permite peinar muchas cosas en el consistorio de Calvià.

Dado que el Ayuntamiento no es mal arrendatario, llama la atención que en todo Peguera no haya aparecido ningún otro local capaz de responder a la tentativa municipal. Todo formal y sospechoso a la vez. Digamos que también poca exquisitez. Hubiera resultado mucho más higiénico separar por completo lo público de lo privado. El trabajo en una institución se vuelve mucho más creíble y merecedor de confianza cuando prescinde por completo de vínculos familiares. El local de Servicios Sociales de Peguera los tendrá. Inquilino y arrendatario se conocen demasiado. Un flaco pero rentable servicio recíproco, vaya. Pura contradicción.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents