Efemérides
Son Servera honra a San Ignacio y recuerda el fin de la peste de 1820
La localidad ha conmemorado un año más la retirada del cordón sanitario-militar que cercó a la villa a principios del siglo XIX, cuando la enfermedad mató a tres cuartas partes de la población del Llevant

Ofrenda floral en la estatua del Pastoret, que representa al joven pastor que, según la tradición, portó la peste al pueblo. / Biel Capó

Son Servera celebra cada primer día del mes de febrero la festividad de San Ignacio de Antioquía, un día en el que se conmemora la retirada del cordón sanitario-militar que cercó a la villa entre mayo de 1820 y febrero de 1821, periodo en el que la peste bubónica asoló tres cuartas partes de la población serverina.
La ´Festa Promesa´, como se conoce en el pueblo, es un día muy sentido y recordado para todos. La leyenda cuenta como un joven pastor que recogió un capote en el sepelio de un marinero enterrado en la playa del Port Vell, proveniente de una embarcación de Tánger, portó la enfermedad al núcleo poblacional, convirtiéndose, él, en la primera víctima mortal. El consistorio de 1821 prometió asistir a un acto religioso que recordaría la efeméride todos los años el día en que se levantara el cordón militar (1 de febrero de 1821) y así, desde la finalización de la mortal epidemia, se cumple con la promesa que realizaron los mandatarios municipales.

Entrega de los premios del concurso de 'Auques i Glosses' en el que participan los escolares del municipio. / Biel Capó
En las últimas décadas, se han incorporado actos en recuerdo de la fatal peste bubónica, como son el concurso de Auques i glosses, que con la temática de la peste de 1820 realizan los jóvenes alumnos de los tres centros educativos del municipio.
Otro acto que se realiza en recuerdo de las víctimas es la ofrenda floral al Pastoret, que realizan las autoridades. Se trata de una estatua de bronce que representa a aquel joven pastor que con su capote infectado portó la enfermedad a Son Servera. La escultura, situada en la plaça de Sant Joan, fue donada, en 2008, a la villa por Eduardo Servera, exalcalde de Son Servera, y ya convertida en el monumento en memoria de los fallecidos en la mortal epidemia.

Entrega de la distinción Metge Joan Lliteres, que este año se ha concedido al grupo Respiralia. / Biel Capó
En 2004, el consistorio instauró los premios Metge Joan Lliteres, hijo predilecto de la villa y médico durante la peste bubónica, que distinguen a las entidades, personas o asociaciones que realizan labores humanitarias en la lucha contra las enfermedades y en la promoción y protección de la salud; así como labores de beneficencia. Este año el galardón ha recaído en el grupo Respiralia, integrado por la Asociación Balear de Fibrosis Quística y la fundación Respiralia, en reconocimiento a su labor social, sanitaria y educativa.
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