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Polémica municipal

PSOE y Més se lanzan duros reproches y dejan al pacto de izquierdas de Pollença en la cuerda floja

El alcalde socialista Martí March obtiene el apoyo de la derecha para aprobar la recuperación de un tramo del Camí Vell de Bòquer a pesar de la oposición total de sus socios ecosoberanistas, que denuncian que se pretende beneficiar a los propietarios de la 'possessió' en detrimento del interés general

Una imagen del pleno del jueves, con el alcalde March en el centro y la regidora Campomar a su derecha.

Una imagen del pleno del jueves, con el alcalde March en el centro y la regidora Campomar a su derecha. / Youtube

Joan Frau

Joan Frau

Pollença

El equipo de gobierno formado por PSOE y Més escenificó en el pleno del jueves sus malas relaciones actuales, con duras acusaciones públicas entre el alcalde socialista Martí March y la teniente de alcalde ecosoberanista Joana Aina Campomar, durante el debate sobre la recuperación de oficio de un tramo del camí vell de Bòquer, un punto que el PSOE consiguió aprobar con el voto de la oposición de derechas (Tots-El Pi y PP) y a pesar de la oposición frontal de sus socios de Més.

La sesión ordinaria estuvo marcada por un clima de crispación no disimulada entre los dos socios, que incluso se perdieron el respeto en determinados momentos, cuando el alcalde March acusó a Més de “deslealtad”, de ser “poco demócrata” y de “tirar mierda” con su “campaña” contraria a la recuperación del citado camino público en los días previos al pleno, o cuando Campomar reprochó a su socio socialista que no “sabía de qué hablaba” o que demostraba una “sintonía preocupante” con el exalcalde Tomeu Cifre (portavoz de Tots-El Pi) sobre esta cuestión.

La presencia de vecinos afectados por la recuperación del camino público no ayudó a tranquilizar el ambiente y el alcalde tuvo que ordenar silencio en numerosas ocasiones e incluso hizo un amago de suspender un pleno que se había descontrolado totalmente.

El debate partía de puntos de vista totalmente opuestos. Para el PSOE, simplemente se cumplía un trámite administrativo “obligatorio” para recuperar un tramo de un camino público catalogado, el camí vell de Bóquer (número 77 en el catálogo municipal), después de un informe del celador que había constatado un caso de usurpación con movimientos de tierra sobre una parte del sendero.

Para Més, en cambio, la cosa va mucho más allá de un simple trámite al considerar que lo que se pretende es renunciar definitivamente al “camino de toda la vida” para acceder a Cala Bòquer que pasaba por delante del claustro de la ‘possessió’ de Bòquer (el camino 73 del catálogo municipal) para que los numerosos viandantes que diariamente acceden a la citada cala solo puedan hacerlo por el camino 77 cuando, según sostiene la formación ecosoberanista, “no está en condiciones” y además “es peligroso”.

Una opinión que coincide con los vecinos que viven en el entorno de este camino 77. Una representante de los residentes pudo exponer la postura vecinal en el pleno, asegurando que la decisión municipal “beneficia a una propiedad privada (los dueños de Bòquer) en detrimento de muchos otros vecinos”. La vecina admitió que había labrado una parte de su propiedad pero aseguró que no afectaba al viejo camino de herradura. Añadió que el trámite municipal “provocará graves consecuencias que afectan a la seguridad y a la convivencia vecinal”.

Esta representante vecinal hizo un repaso cronológico de las diferentes decisiones municipales en torno al camino de Bòquer, destacando que el Ayuntamiento accedió en 2013 a acordar con la propiedad de la ‘possessió’ una permuta para desviar el camino de delante del claustro de las casas por otro sendero más alejado, aunque no pudo ejecutarse porque este afectaba a la zona arqueológica del Pedret de Bòquer, declarado como BIC en 2019. “El camino 77 parece que es la única solución al conflicto, pero no es accesible para viandantes ni puede absorber a toda la gente que va a Cala Bòquer”, lamentó.

Excursionistas se dirigen a Cala Bòquer por el camino público.

Excursionistas se dirigen a Cala Bòquer por el camino público. / DM

El alcalde March negó que se tratara de una “decisión unilateral” suya, tal y como había asegurado Més en los días previos al pleno. “Se ha sobreactuado, sobrepasando la idea de lo que es la lealtad”, dijo en referencia a sus socios. El regidor socialista añadió que esta polémica es heredada y que su única intención es “recuperar un tramo de camino que se ha usurpado” y que después ya podrán negociarse otras alternativas.

Después habló la oposición. Bianca Aguilar, de UMP, anunció su abstención, mientras que David Alonso, del PP, destaco la “falta de consenso” entre los dos socios del pacto y reclamó la retirada del punto, sin éxito.

El exalcalde Tomeu Cifre (Tots-El Pi) se mostró más contundente, principalmente contra Més, al que acusó de impedir el acuerdo de 2013 con la propiedad de Bòquer porque impulsó desde el Consell y el Ayuntamiento una declaración de BIC del Pedret de Bòquer “mucho más amplia de lo que era necesario”, por lo que el convenio no pudo ejecutarse porque el camino alternativo invadía el ámbito de protección. Cifre se explayó contra los ecosoberanistas, “capaces de saltar barreras y encadenarse a cualquier lugar” y, por contra, ahora posicionarse en contra de la recuperación de un tramo de camino público. También criticó la postura de la plataforma pro camins públics, que coincide con la de Més y los vecinos afectados. “¿Dónde queda la ética de la izquierda? Es impresentable”, zanjó.

La portavoz de Més, Joana Aina Campomar, replicó que no acepta “ninguna lección sobre caminos públicos” de Cifre, insinuando que también barró el paso del Camí Vell de Lluc en una finca de su propiedad. La teniente de alcalde explicó que el camino 77 que fue incorporado al catálogo municipal “no es el mismo” porque Cifre “lo cambió en 2019”. Campomar aseguró que la aprobación de ayer otorgará a la propiedad de Bòquer “carta blanca” para cerrar el camino histórico. También solicitó retirar el punto del orden del día “para buscar otras soluciones”, pero el alcalde decidió seguir con el orden del día previsto.

El pleno dejó en evidencia una situación delicada entre los dos socios de gobierno, cuya sintonía ha quedado seriamente en entredicho cuando todavía queda un año y medio para finalizar la legislatura.

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