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AGRICULTURA

Tractorada en Mallorca: los agricultores exigen una PAC fuerte, frenar Mercosur y compensar la insularidad

El sector agrario reclama una PAC con “presupuesto propio y suficiente”, una simplificación administrativa “real”, compensaciones por los sobrecostes de la insularidad y una reciprocidad efectiva en los acuerdos comerciales

Palma

Unas 200 personas y 150 tractores han acudido este jueves al restaurante Ses Torres de Ariany para sumarse a la protesta convocada por Asaja, UPA-AIA y Cooperatives Agroalimentàries. En la tractorada celebrada en el Pla de Mallorca, el sector agrario ha reclamado una PAC con “presupuesto propio y suficiente”, una simplificación administrativa “real”, compensaciones por los sobrecostes de la insularidad, reciprocidad efectiva en los acuerdos comerciales y un apoyo decidido a la industria agroalimentaria, especialmente a cooperativas y SAT.

El sector ha alertado especialmente sobre la incertidumbre que rodea a la futura Política Agraria Común (PAC post-2027). Las organizaciones han denunciado que "la nueva PAC deja de ser una política realmente común", abre la puerta a la competencia desleal entre Estados miembros y prevé recortes importantes del presupuesto agrario europeo, lo que pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones. Por ello, reclaman “una política agraria realmente común, no una carta blanca para los Estados miembros”, reconocer la excepcionalidad insular de Baleares y una PAC “con presupuesto propio y suficiente”.

Rechazo a Mercosur

Otro de los puntos centrales del manifiesto ha sido el rechazo al acuerdo UE-Mercosur, que permite la entrada de productos agroalimentarios producidos con normas sanitarias, ambientales y laborales inferiores a las exigidas en la Unión Europea. El sector denuncia que los controles fronterizos son claramente insuficientes y que esta situación genera una competencia desleal que afecta a sectores clave del campo balear, además de suponer un riesgo para la seguridad alimentaria. Así, exigen una “reciprocidad real”, es decir, “las mismas normas para producir aquí que para importar de fuera”; la protección del consumidor europeo frente a productos con estándares inferiores y unas cláusulas de salvaguarda que funcionen ante problemas de mercado.

Las organizaciones agrarias también han puesto el acento en la pérdida de rentabilidad del sector, marcada por el aumento continuado de los costes de producción, la burocracia creciente y los sobrecostes derivados de la insularidad, como el transporte o el encarecimiento de los insumos. También han advertido del cierre de industrias agroalimentarias y de la falta de reconocimiento de las externalidades positivas del producto local, como su menor huella de carbono. Para revertir esta tendencia, piden "una simplificación administrativa real"compensaciones específicas por insularidad, incentivos a la producción local y de proximidad, reducción de la carga fiscal sobre insumos agrarios, reconocimiento institucional de las externalidades positivas del sector y apoyo decidido a la industria agroalimentaria, con especial atención a cooperativas y SAT.

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