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Lletra menuda

Seguridad local frente a riesgo exterior

El alcalde Moreno ha recogido una copia de la moción registrada en los ayuntamientos de la isla.

El alcalde Moreno ha recogido una copia de la moción registrada en los ayuntamientos de la isla. / J. Frau

Llorenç Riera

Llorenç Riera

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ve el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur como una «gran oportunidad» para la apertura diversificada de mercados en el contexto de un mundo que la geopolítica actual deja a la intemperie. Si, por contra, damos crédito a la versión del coordinador de Unió de Pagesos, Joan Gaià, adquiriremos conciencia de que se acerca la tormenta perfecta con componentes de competencia desleal, inseguridad alimentaria y derechos laborales vulnerables. Así de distantes están la alta política y la agricultura y ganadería mallorquina. Bruselas y sa Marjal ni siquiera se conocen entre sí. No hay posibilidad de coordinar intereses ni beneficios.

En medio de todo ello aparecen los alcaldes de la isla sin capacidad de maniobra en beneficio de la payesía, pero interesados en abonar su simpatía dentro del sector agrario y ganadero. Virgilio Moreno, el alcalde socialista de Inca, ha sido el primero, pero no será el único. Otros, de todas las tendencias, se fotografiarán con unos tractores que de momento no pueden labrar más allá del poder local. La plaga expansiva de la fría burocracia institucional es difícil de fumigar. Manifiestos reclamando amparos y demanda de complicidad al político próximo y al consumidor vecino. Este, de momento, es el único fruto posible pero perecedero. No hay más.

Acostumbrados a la seguridad de la fruta y la carne conocida, etiquetada a base de normas de garantía sanitaria, ahora se abre el gran almacén de la desconfianza y el temor con producción crecida vete a saber cómo y con qué. Instalar el mercado global de ida y vuelta significa también, invariablemente, montar tenderetes de gran desproporción en su interior. Este es el temor que ha quedado instalado.

El acuerdo Mercosur-Unión Europea, pendiente ratificación, tiene un gran anverso que arrastra todo un conglomerado de reversos lastrados aún por el tambaleo de las ayudas de la Política Agraria Común. Dentro de este panorama, la viabilidad y el relevo generacional multiplican sus incógnitas.

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