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Joan Rabassa corona un accidentado Pi de Sant Antoni de Pollença

La gran cantidad de gente que participó en la fiesta al caer en sábado y la fragilidad del árbol provocaron que sufriera dos fracturas y que pasara de medir 21 metros a apenas 12

Pollença

Después de beneïdes, danzas i correfocs, la celebración más arraigada en Mallorca llegó al último pueblo, Pollença, para despedirse a lo grande con la esperada subida al Pi de Sant Antoni.

Esta edición, marcada por los contratiempos, tiene un protagonista: Joan Rabassa, un joven pollencí nacido en 2008, que consiguió coronar el pino poco antes de las diez la noche, demostrando una gran fuerza y habilidad. Y es que, contra todo pronóstico, el espectáculo estuvo servido.

A pesar de la lluvia, Pollença se llenó de gente. A los vecinos se añadieron muchísimos visitantes que aprovecharon que este año Sant Antoni caía en sábado, para participar en la fiesta. Esto dificultó el traslado del pino por sus calles, pero fue ya en la plaza Vella cuando el árbol sufrió su primera fractura en la copa. Los organizadores reforzaron la zona con cuerdas y continuaron el recorrido pero las siguientes maniobras entre la multitud provocaron una segunda rotura, esta vez en prácticamente la mitad del pino. Por suerte, no hubo heridos pero el árbol pasó de 21 metros a apenas 12. Además, este año ya se caracterizaba por tener un tronco especialmente estrecho, lo que hizo que el objetivo de llegar a coronarlo pareciera demasiado fácil de alcanzar.

Más enjabonado

Por un momento, la frustración y el desánimo parecía que iban a aguar (todavía más) la fiesta, así que los organizadores se las ingeniaron para subir la dificultad y untaron el tronco con más jabón de lo habitual. Tanto es así que, su color blanquecino hizo que se extendiera el rumor de que le habían puesto manteca. Además, no pusieron dos cuerdas en las que, en otros años, los participantes solían descansar a mitad de trayecto. Entonces, los más jóvenes empezaron a lanzarse al árbol y a tratar con empeño de alcanzar la parte más alta.

Apenas conseguían alzarse unos metros, cuando Joan Rabassa, nacido en el año 2008, con una velocidad asombrosa, alcanzó la cima del pino en una edición que será recordada por muchos como la más accidentada de los últimos tiempos.

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