‘Beneïdes de Muro’: devoción, susto y un chaparrón de regalo
El desfile más famoso de Mallorca sorteó casi hasta el final el mal tiempo pero en el momento de las carrozas la lluvia descargó con intensidad
Un jinete sufrió una caída cuando su caballo se alteró

Beneïdes de Muro / Ana B. Muñoz

Sant Antoni es Sant Antoni y, en Muro, sus Beneïdes son mucho más que un desfile: son un sentimiento más intenso que la lluvia. Y precisamente esta tarde quedó demostrado. El multitudinario desfile declarado por el Consell de Mallorca Bien de Interés Cultural Inmaterial empezó siempre pendientes del cielo. Un poco de llovizna antes de empezar no paralizó la maquinaria murera. Las beneïdes más famosas de la isla empezaron con normalidad pero así como iba avanzando la tarde, el cielo más negro se ponía. Por ello, el animador Francisco Sánchez animaba a los participantes a acelerar el paso para poder esquivar la lluvia. No pudo ser. Tras pasar la primera carroza Hortet avui, xalet demà del Col·legi Sant Francesc d’Asis, el cielo descargó una intensa lluvia. El obispo Sebastià Taltavull ya había cedido el testimonio al rector Pere Gerard Bestard que con un paraguas siguió bendiciendo hasta que el aguacero impidió hacerlo. Eso sí, las carrozas siguieron desfilando. El público aguantó todo lo que pudo con los paraguas pero así como pasaban los minutos el agua más fuerte descargaba y la gente escampó buscando resguardo. Además de la carroza de la tercera edad, desfiló bajo la lluvia otra dedicada a Lilo i Stitch, además de la Granja del plomal. No faltaron las carrozas en alusión a la polémica con el cartel de Sant Antoni de Muro ya que había una que representaba uno de los dimonis dels Tres Tombs con la cabeza de Conguito, el dimoni más famoso de sa Pobla. Los quintos ataviados con camisa blanca y pañuelo rojo, explicó Caterina Perelló, habían preparado un paso para demostrar su devoción a las herbes. «Durante estos días de fiesta, las herbes son nuestra reina y por eso la llevamos en un paso», detalló. Y quedó demostrado que pese a la intensa lluvia los murers y mureres viven con intensidad su preciado desfile porque plantaron cara al mal tiempo y lo terminaron. Con prisas pero lo concluyeron.
Protección
De todas formas, Muro empezó sus Beneïdes con total normalidad. Evidentemente, las primeras palabras del animador fueron para pedir al público un fuerte aplauso ya que este año el Consell de Mallorca las ha declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial. Las autoridades encabezadas por el alcalde Miquel Porquer, el presidente del Consell, Llorenç Galmés, y el conseller de Turismo, Jaume Bauzá, fueron los primeros en recibir la bendición. Este año el encargado de dirigir la bendición a murers y mureres fue el obispo Sebastià Taltavull. Poco antes de las cuatro de la tarde, el desfile arrancó pese a tener el cielo encapotado. Los balladors y balladores de la Revetla dedicaron un baile ante la grada de las autoridades y en este punto fue cuando los participantes a las beneïdes vestidos de payés portando sus mascotas empezaron a desfilar para recibir la bendición.
Como marcaba la normativa debido a la gripe aviar, los pajaritos pudieron desfilar, eso sí, portados en sus pertinentes jaulas. No faltaron todo tipo de mascotas: perros, gatos, conejos, canarios, hamsters... De hecho, se palpó que Muro vive intensamente sus beneïdes porque incluso algunas de las mascotas iban vestidas con el traje de payés. No faltaron los pequeños payeses que desfilaron con sus mini tractores. También recibió la bendición de Sant Antoni la Unidad canina Balear K9 y Protección Civil que desfiló con la perra ‘Boli’ montada en el capó del vehículo. «Boli quieta», le ordenaba uno de los miembros de Protección Civil mientras uno de los dimonis tradicionales estaba subido en lo alto del coche.
Sin ninguna duda, el momento más icónico de las beneïdes fue cuando Toni Parragó de Santa Margalida desfiló con su familia y sus más de 300 ovejas. Es un «incansable» del desfile murer. Su finca está a cuatro kilómetros de Muro y salió con su rebaño a las diez de la mañana para llegar a las 15.30 horas a las beneïdes. Lleva 32 años participando y solo ha fallado dos años. De hecho, con motivo de la lengua azul llevaba consigo la documentación de la veterinaria de que el rebaño estaba vacunado tal y como requería la normativa para participar en el desfile. El que sí se tuvo que perder las beneïdes debido a la normativa que guía la gripe aviar fue Miquel Adrover con sus ocas.
El susto llegó con el desfile de los caballistas, el caballo de uno de ellos se puso muy nervioso y su jinete sufrió una caída. Protección civil y la Policía Local actuó de inmediato. Sufrió un golpe en la cabeza pero lo evacuaron para comprobar que todo había quedado en un susto. Con un aplauso dedicado del público, el desfile continuó con la masiva presencia de caballistas. No faltaron en el desfile murer los carruajes y los caballos portando herramientas tradicionales del campo. Así, las majestuosas Beneïdes de Muro se pudieron celebrar en el año que han quedado oficialmente protegidas aunque no pudieron esquivar la lluvia, que tomó el testigo en la parte final del desfile.
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