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FIESTAS POPULARES

Nofre Galmés del bar El Porrón de Manacor: “Hace días que obligo a los clientes. Si quieren hierbas tienen que cantar Sant Antoni”

Nofre Galmés es el responsable del bar El Porrón, una institución ‘santantoniera’ en Manacor y pionera en la elaboración de los primeros ‘foguerons’ a finales de los años 60

Nofre Galmés es el responsable del bar El Porrón, una institución ‘santantoniera’ en Manacor.

Nofre Galmés es el responsable del bar El Porrón, una institución ‘santantoniera’ en Manacor. / Sebastià Sansó

Sebastià Sansó

Sebastià Sansó

Manacor

Hablar del bar El Porrón en Manacor (abierto en 1960) es hacerlo de una auténtica institución santantoniera. De una cafetería pionera en la elaboración de los primeros foguerons ‘simples’ de la ciudad, a mediados de los años 60, pero también con figuras (una clara influencia valenciana importada en los primeros años turísticos), en 1969. Aunque para decir toda la verdad, El Porrón, en aquellos momentos, era un bar de foravila, una de las primeras casas que ya quedaban fuera del núcleo, bien cerca del hospital privado que estuvo en funcionamiento hasta finales de la década de los 70 y que ahora es una residencia. La elaboración de foguerons ya fue cosa de los abuelos: “Los vecinos de aquí con el abuelo Ramón y la abuela Margalida empezaron con todo ello”, cuenta Nofre Galmés, orgulloso responsable familiar del Porrón, desde que, con el cambio de siglo, en el año 2001, tomó las riendas de la cafetería junto con su hermano.

“Los primeros eran todos de maderas, hechos para torrar, reunir a los vecinos y festejar todos juntos”, añade mientras recuerda cómo su abuelo tuvo la idea de colocar una figura rellena de paja dentro de un chándal y con una careta de demonio, imitando la tradición levantina.

De temáticas siempre irónicas, los foguerons manacorins, glosas incluidas, siempre tienen un carácter entre la magnificencia de las figuras y la artesanía voluntaria de una elaboración amateur. “Este año, aunque hasta el final no podamos decir qué pondremos encima, el fogueró será una crítica de aquello que pensamos que va mal y que no funciona en Mallorca”, en una clara alusión a la masificación de los últimos años. Nofre tira de amigos, de un grupo de unas cincuenta personas que el jueves por la tarde ya se ponen a trabajar “a colocar leña a toda marcha y a hacer un poco el loco…”, sonríe. “La suerte es que justo al lado tenemos un amigo pizzero que, cuando nos ve cansados y sudando, nos trae pizzas para cenar y hacer un poco de fiesta todos juntos”.

Aunque para El Porrón el día grande es el 16 de enero, la víspera de Sant Antoni: “Es importantísimo. Tenemos previsto dar de desayunar a más de 250 personas a lo largo de la mañana. Posteriormente tenemos encargados comidas en dos turnos, el primero a las 13h para 50 personas y el segundo a las 15h para 100 más”, un ritual que no cambia desde hace tres generaciones de la familia Galmés.

El bar tiene un espacio dedicado a Sant Antoni.

El bar tiene un espacio dedicado a Sant Antoni. / Sebastià Sansó

Un espacio dedicado a Sant Antoni

“Siempre tenemos un espacio dedicado a Sant Antoni durante todo el año, pero es evidente que esto se amplía llegada la semana grande”. Hay cuadros, espejos, pinturas dedicadas al santo y muchas fotografías. “Nos las traen cada año y las colgamos. Ornamentamos y ponemos las banderas. Para El Porrón, Sant Antoni lo es todo”, señala. “Hace días que cada mañana hago cantar a la clientela. Si quieren hierbas, tienen que cantar obligatoriamente”, dice medio en broma.

Una herencia sentida que no supone, sin embargo, la obligación de ganar ningún premio en el concurso anual: “No hemos ganado demasiado, hemos sido segundos un par de veces, primeros en 2004… pero no es algo que tampoco nos preocupe demasiado. Lo hacemos para disfrutar y para no rendirnos”.

Unas labores, las del diseño, que comienzan en octubre y que no se detienen hasta pocas horas antes de ‘plantar’ las figuras sobre la tierra y la leña. “Antes comenzábamos justo después del verano. Hay que tener en cuenta que trabajamos por las tardes y también los domingos, con lo que tenemos poco tiempo… aunque siempre lo sacamos adelante”.

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