Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

SANT ANTONI

Manacor se rinde a los 'foguerons' reivindicativos: "Son preciosos, no hay nada que mejorar en ellos"

Los tradicionales, satíricos y reivindicativos ‘foguerons’ vuelven a estar plantados por todo el municipio, incluyendo la crítica del mítico bar El Porrón a la masificación, con Sant Antoni sosteniendo un avión conducido por el dimoni

Pere Morell

Palma

Un maltrecho Sant Antoni sosteniendo un avión conducido por el dimoni ha sido finalmente la propuesta del histórico bar El Porrón en Manacor para su tradicional fogueró de Sant Antoni, una figura reivindicativa que carga contra la masificación que afecta a toda Mallorca.

Los tradicionales, satíricos y reivindicativos foguerons de Manacor vuelven a estar plantados por todo el municipio. Como es costumbre, casi todos van coronados con una escena alegórica que refleja los principales temas políticos y sociales del año que han afectado a los vecinos. Unas figuras, de una clara influencia valenciana, que se usan para decir con humor todo eso que se calla durante el año. "De turistes s’ha cansat, cotxes de lloguer i d’avions ja n’està fins els collons, vol pau i tranquilitat", rezaba la glosa del pie de figura del foguero de El Porrón, mientras otra señalaba: "Massificació letal duita a terme pel dimoni, i l’aguanta Sant Antoni, i ja no pot fer més de mal.

Cada fogueró incluye un conjunto de gloses, que recogen de forma satírica los problemas y anhelos frustrados de la ciudad. La creatividad de los distintos colegios, bares y colectivos locales se pone a prueba cada año en estas composiciones, que combinan artesanía amateur con crítica social y humor. “Este año queríamos reflejar lo que pensamos que no funciona en Mallorca, y a la vez divertir a los vecinos”, explica Nofre Galmés, responsable del Porrón junto a su hermano desde 2001. Para ello, un grupo de unas cincuenta personas dedica la tarde del jueves a preparar la leña y las figuras, acompañados, en palabras de Nofre, de “pizzas y un poco de fiesta para animar el trabajo”.

Muchos vecinos y visitantes acudieron en bicicleta a ver los foguerons, formando una auténtica avalancha de bicis. "Vamos a ver cuatro foguerons antes de ir a descansar, porque si no no podemos aguantar el ritmo", comentaba la manacorí Magdalena Coll. "Son preciosos, no hay nada que mejorar en ellos", añadía Maria Ribas.

Asimismo cada uno lleva entre su leña todo un elenco de gloses de distinta intensidad que, de igual forma, contienen los problemas y anhelos frustrados o por conseguir. Un despliegue de imaginación con poco presupuesto que cada año pone a prueba la originalidad de los distintos colegios, bares o colectivos que anualmente imitan el arte más fallero para sus fantasias.

"Cada fogueró cuenta algo de nosotros, de lo que nos preocupa y lo que nos hace reír, y eso es lo que hace única esta fiesta", asegura Joan Melià. El entusiasmo también se percibe entre los más pequeños: “Me encanta ver los dimonis y Sant Antoni, y todas las figuras divertidas, dice Joan Fernández, mientras señala la figura que emerge entre leña y gloses.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents