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Urbanismo

Del chalé con piscina al chalé con campo particular de golf: el nuevo símbolo de estatus en la part forana

Terraferida ha detectado también otros equipamientos que han aparecido en fincas de 'fora vila' en los últimos años como circuitos de carreras, campos de 'paint ball' e instalaciones hípicas, además de infraviviendas como caravanas y chabolas

Ortofotografía aérea de una finca de Llucmajor con campo particular de golf

Ortofotografía aérea de una finca de Llucmajor con campo particular de golf / DM

Iñaki Moure

Iñaki Moure

La imagen aérea deja poco margen para la duda. Junto a un chalé aparece la inconfundible silueta de un campo de golf. No de 18 hoyos, sino de cuatro. Las distintas tonalidades de verde permiten distinguir los greens, donde se sitúan los hoyos, de los roughs, con la hierba más alta, y de los bunkers, los fosos de arena en los que los golfistas temen que caiga su bola. No se trata de la típica villa colindante a un club de golf, de las que hay varias en la isla. En este caso, el campo de golf está dentro de la propiedad. Es totalmente particular. Una nueva variante de estatus entre las construcciones que han ido apareciendo en los últimos años en la fora vila, que va más allá de la clásica casa con piscina.

Este caso concreto se localiza en Llucmajor, aunque existen al menos otros dos chalés con campos de golf privados en Manacor, según advirtió este jueves Terraferida, que los puso como ejemplo extremo del proceso de “artificialización” del suelo rústico de Mallorca. Un fenómeno “devastador”, en palabras del colectivo, que ha provocado que solo entre 2021 y 2024 se hayan artificializado 546 hectáreas de suelo agrario y forestal.

La transformación del suelo rústico se explica, sobre todo, por la proliferación de construcciones residenciales, seguidas de parques fotovoltaicos y, ya a mucha distancia, de usos industriales, comerciales, canteras y red viaria, según recoge el estudio Inventario de la devastación de Mallorca 2015-2024, elaborado por Terraferida.

En referencia a los campos particulares de golf, uno de los portavoces del colectivo, Jaume Adrover, anunció que pondrá estos casos en conocimiento de administraciones como la Agencia de Defensa del Territorio (ADT) del Consell de Mallorca y del departamento autonómico de Recursos Hídricos, para que realicen las investigaciones oportunas y determinen si se trata de instalaciones legales. En cualquier caso, Adrover cuestionó la idoneidad de este tipo de equipamientos en suelo rústico y recordó el elevado consumo de agua que implican.

Entre los usos singulares detectados por Terraferida en su análisis de la evolución del suelo rústico de la isla figura también un campo de polo en la finca de s’Hort de Son Ginard, en Campos.

El antes y el después de la finca de s'Hort de Son Ginard, en Campos, donde ahora hay un campo de polo

El antes y el después de la finca de s'Hort de Son Ginard, en Campos, donde ahora hay un campo de polo / DM

El colectivo ha identificado además la aparición de un circuito de carreras en una finca de sa Casa Blanca, así como un campo de tiro en una propiedad de Algaida.

En Cala Millor, añadieron, se ha habilitado un equipamiento hípico, en línea con una tendencia al alza de este tipo de instalaciones ecuestres en los últimos años. En Lloseta, por su parte, se ha creado un campo de paintball, destinado a recreaciones de enfrentamientos con pistolas que disparan bolas de pintura.

Caravanas y chabolas

El análisis mediante ortofotografías aéreas ha permitido detectar también la proliferación de infraviviendas en pleno contexto de crisis habitacional. Terraferida ha constatado la presencia de caravanas, contenedores, chabolas y construcciones levantadas con palés en suelo rústico.

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