SANT ANTONI
Artà celebra su gran día: "Sant Antoni no es para emborracharse. Todos los foráneos pueden venir siempre que respeten al pueblo y a nuestras fiestas"
Los artanencs comparten sus fiestas con centenares de personas de pueblos vecinos y lejanos, en una celebración que en los últimos años empieza a mostrar signos de masificación.
Muchos harán la ruta santantoniera y, tras pasar por Artà, partirán hacia Manacor o Son Servera.

El Sant Antoni de Artà triunfa. / Ana Belén Muñoz

Artà ha sido el primer municipio de Mallorca en levantar el telón de las celebraciones en honor a Sant Antoni, y, como tal, centenares de personas se han congregado en el pueblo para disfrutar del día más especial para los artanencs. La temprana hora de inicio de la fiesta, con el tradicional berenar a las ocho de la mañana de chocolate y ensaimada, provoca que muchos asistentes opten por realizar la conocida "ruta santantoniera", acudiendo a Artà por la mañana y desplazándose por la tarde a otros municipios como Manacor o Son Servera.
"El año pasado vinimos y ahora los niños quieren venir siempre aquí, y luego por la tarde vamos a Manacor", explica Iván Cervantes, de Son Servera, quien señala que repiten especialmente por los más pequeños. Un recorrido similar es el que realiza Toni Navarro, con raíces en Capdepera: "Llevamos cuatro o cinco años viniendo. Ahora los niños ya empiezan a venir. Salimos de la escoleta, vemos los dimonis y luego nos vamos a Capdepera".
Este fenómeno de la ruta santantoniera contribuye a la sensación de que la festividad empieza a mostrar signos de masificación. "Antes venía poca gente, era una fiesta del pueblo. Ahora ha habido un ‘boom’, viene gente de Manacor, Capdepera y de todas partes", explican Encarna Hernández y Maria del Pilar.
Sin embargo, desde Artà se recalca que todo el mundo es bienvenido siempre que respete la esencia de la fiesta. Los artanencs se muestran abiertos a la participación de personas de otros municipios, pero ponen el acento en el respeto. "Nosotros somos artanencs de toda la vida. Venir es tradición. La gente se adopta, pero se tiene que ganar el respeto del pueblo", señala Joan Ginard.
Laura Mascaró y Bel Sancho, vecinas del municipio, lo expresan con rotundidad: "Ha venido gente incluso de Galicia. Acogemos a todo el mundo, siempre que nos respeten. La fiesta no es beber, es un complemento. Sant Antoni no es para emborracharse". Además, subrayan aspectos clave como el respeto a los animales y la ausencia de petardos. "Esto es una fiesta para los animales", añade Sancho.
'Tata', 'Piris', 'Toñi' y Margalida Pascual también recuerdan cómo ha cambiado la celebración con el paso del tiempo: "Antes había cuatro ‘rates’ siguiendo al dimoni. Ahora hay muchísima gente. Sant Antoni era del pueblo y ahora se ha abierto". Aun así, insisten en que el espíritu de la fiesta se mantiene intacto: “Es un sentimiento, lo mejor de todo el año. Cuando acaba, ya se empiezan a contar los días para el siguiente".
Artanenc de adopción
También hay quienes, sin haber nacido en Artà, se sienten ya parte del municipio. Es el caso de Andrea Martínez, natural de Palma pero vinculada al pueblo desde hace años: "Trabajo aquí desde hace tres años y siempre vengo. En la escoleta ya vienen dimonis, los niños pequeños de primaria vienen a tocar. Soy adoptada de artanencs. Ya soy artanenca".
Algunos asistentes han recorrido Mallorca de punta a punta para vivir el Sant Antoni de Artà. Es el caso de Aida Coll, Aina Colom y Magdalena Ferragut, que salieron a las 8.30 de la mañana de su natal Sóller para disfrutar de la fiesta y valoraron especialmente el ambiente: "El baile ha sido muy bonito. Me quedaría con la gente y el ambiente".
Para ellas, se trata de una experiencia distinta a la de su municipio de origen, donde la celebración se reduce a un foguero y es "mucho más reducida".
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