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FIESTAS POPULARES

Sant Antoni 2026 | Biel Ferriol y Xisco Sansó ‘Mosca’: “Los 'dimonis' son el monumento vivo de Artà”

Los grandes protagonistas de la celebración 'artanenca' defienden que “un 'dimoni' tiene que ser transgresor” y “debe vivir el sentimiento 'santantonier'”

Xisco Sansó 'Mosca' y Biel Ferriol, en Artà.

Xisco Sansó 'Mosca' y Biel Ferriol, en Artà. / R.F.

Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

Artà

Sant Antoni en Artà no se explica: se vive. Es sentimiento puro. La fiesta la hace el pueblo, pero en el centro, como un corazón que marca el compás de la celebración, están ellos: los dimonis. “Los dimonis son la historia viva del pueblo. Son un monumento vivo”. Así define su papel Biel Ferriol, que desde 1998 se enfunda el traje del dimoni petit. A su lado baila Xisco Sansó, Mosca, que en 2018 tomó el relevo de su padre como dimoni gros. La historia de ambos parece escrita por el calendario: “Yo me estrené como dimoni en Sant Antoni de 1998 y él nació tres meses después”, recuerda Ferriol. Les separa una generación, pero comparten un mismo lenguaje: el del ritmo, la pasión por Sant Antoni y el hecho de llevar el ser dimoni en la sangre.

Los dimonis de Artà, el año pasado durante el primer baile.

Los dimonis de Artà, el año pasado durante el primer baile. / GUILLEM BOSCH

Biel Ferriol fue dimoni en la Colònia de Sant Pere y en 1998 entró en Artà como sustituto. “Solo tenía que bailar ese año, pero seguí… y aún sigo”, explica. Durante casi dos décadas compartió bailes con el padre de Xisco Sansó. “Cuando nos dijeron que Xisco Mosca Junior sería su sucesor, me alegré muchísimo”. “Lo he vivido desde pequeño, lo llevo en la sangre”, interviene Sansó. “Tenemos fotos de cuando era niño y lo llevábamos a nuestro lado”, añade Ferriol. Son unas palabras que reflejan una sintonía entre ellos, una complicidad que Artà volverá a disfrutar este viernes a partir de las nueve de la mañana, cuando suenen las primeras notas del tataxin y los dimonis salgan con toda su energía desde la Casa del Trull, que este año se traslada de la calle de la Sorteta a la calle de na Caragol.

El 'dimoni' de Artà con Xisco Sansó cuando era pequeño.

El 'dimoni' de Artà con Xisco Sansó cuando era pequeño. / B.F.

¿Y qué debe tener un bon dimoni? Xisco lo tiene claro: “En Artà es vivir el sentimiento santantonier”. “Un dimoni tiene que ser transgresor, no es ir de procesión”, opina Biel Ferriol. “Aquí es donde debes tener el control porque no puedes excederte”. También está la parte técnica: tener ritmo, saber bailar y conectar con el otro dimoni. “El dimoni ha de fer dimoniades. Debe tener vida, y tú tienes que sentirte dimoni. No todo el mundo puede serlo”.

Las cifras impresionan y dan una idea de la exigencia física del papel. Solo el día 16 llegan a bailar cerca de 400 bailes, y el 17 de enero aún caen entre 50 y 100 más. “Es como correr una maratón”, coinciden. Pueden perder entre cuatro y cinco kilos en un solo día, únicamente por el sudor. Otra de las novedades es que este año estrenan vestidos y una de las curiosidades es que tienen uno que utilizan durante el día y otro por la noche. Tienen seis pares de zapatos preparados. Usan zapatos de esparto negro que se van cambiando, sobre todo, si llueve.

Pero no solo estrenarán indumentaria. También nueva Casa del Trull y burro propio. Tras la muerte de la somera de Artà, el año pasado Capdepera les cedió la suya, un hecho que dio pie a numerosas gloses. Y hablando de la eterna rivalidad santantoniera entre artanencs y gabellins, ambos lo relativizan: el pique forma parte de la fiesta, pero entre dimonis hay más sintonía que enfrentamiento. “Ellos vienen a Artà y bailamos juntos —unos vestidos de calle y otros de dimonis—. Luego nosotros iremos a Cala Rajada y también danzaremos juntos”.

Biel Ferriol y Xisco Sansó 'Mosca' posan junto a un vestido de 'dimoni'.

Biel Ferriol y Xisco Sansó 'Mosca' posan junto a un vestido de 'dimoni'. / R.F.

Reacciones

Desde detrás de la careta, la fiesta se vive de otra manera. “Ves muchas reacciones: ilusión, miedo, emoción. Ves cómo la gente lo disfruta”, explica Biel. “Desde el momento en que nos vestimos ya nos sentimos dimonis”. El otro día hicieron un ensayo y, sin querer, ya comenzaron “a fer dimoniades”. Eso sí, confiesan que los días previos a Sant Antoni son los peores del año: la espera se hace insoportable. Y aunque lo llevan en la sangre, los nervios aparecen cada 16 de enero por la mañana. El guion es el mismo, pero cada año trae sorpresas: “Hasta que no sales, no sabes qué te vas a encontrar. Siempre hay cosas diferentes”.

En Artà, ser dimoni es casi una condición vitalicia: se es hasta que uno lo deja. El relevo no se anuncia; solo lo sabe la Obreria. Ese misterio también forma parte de la tradición. Biel Ferriol admite que la llegada de Xisco Sansó. 'Mosca jr' en 2018 le ha hecho sentirse más joven, aunque ya reconoce que empieza a estar “de frenada”.

Sin duda, en Artà ser dimoni es ser imagen, símbolo y rostro visible de una fiesta que, en esencia, pertenece al pueblo. “La fiesta la hace el pueblo, pero los dimonis son la cara visible, la cara folclórica de Sant Antoni”.

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