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Lletra menuda

Los males que el litoral delata

Playa de Albercutx, en Pollença

Playa de Albercutx, en Pollença

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Las playas son, con toda probabilidad, ya junto a las carreteras, el mejor reflejo de la presión humana que afecta de lleno a Balears durante el verano. Es la intensidad del turismo entregado al ocio. Es lógico, por tanto, que el propio litoral refleje con nitidez, a pesar de no disponer siempre de aguas cristalinas, el estado medioambiental y cívico del momento. La valoración va a la baja y los riesgos al alza porque los comportamientos no son pulcros y debido a que las infraestructuras disponibles juegan en desventaja con respecto a la producción de deshechos perniciosos. El informe de Mar Balear sobre el estado de las playas en 2025 no es para tirar cohetes. Concluye que en un año se han duplicado los casos de contaminación fecal. Señala a Albercutx de Pollença y Cala Egos de Santanyí como puntos negros con aguas de calidad insuficiente y reafirma una clara tendencia al empeoramiento del litoral como consecuencia de la presión humana y náutica.

De seguir así las cosas, como mal menor deberemos ampararnos en el término medio, dado que la misma evaluación de las instituciones de investigación marina sentencia que disminuyen las aguas dignas de ser consideradas «excelentes» mientras aumentan las calificables como simplemente «buenas». En pocas palabras, sigue habiendo demasiados vertidos incontrolados, emisarios submarinos a la deriva, canalizaciones a boca abierta, alcantarillados en mal estado y embarcaciones que actúan por libre a la hora de liberarse de materia fecal. Las depuradoras saturadas también tienen mucho que ver con este caos que acaba castigando al mar.

En 2025 se han registrado 72 recomendaciones de prescindir del baño en lugares contaminados. De ellas, 20 han sido con prohibición expresa de hacerlo. En Mallorca, las playas de Sóller, Santanyí y Calvià son las que se llevan la peor parte. Algo habrá que hacer –y no solo las administraciones­ para revertir esta situación de deterioro acelerado. No es solo la posibilidad de bañarse con garantías en el mar. Es cuestión de valores medioambientales que van mucho más allá del estricto litoral marino.

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