Urbanismo
El Govern frena por falta de agua la urbanización de un solar en Pla de na Tesa con capacidad para 85 viviendas
El informe de impacto ambiental resuelve el archivo del proyecto de habilitación de viales y servicios en una parcela de uso residencial ubicada junto al aeródromo de Son Bonet

Imagen del solar donde se pretende ejecutar la urbanización para la futura construcción de viviendas. / Google

Una resolución de la dirección general de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental, dependiente de la conselleria de Vivienda, Territorio Movilidad, insta a finalizar y archivar el procedimiento de evaluación ambiental del proyecto de urbanización de un solar ubicado en el Pla de na Tesa (Marratxí) donde se podrían construir hasta 85 viviendas porque no se justifica de forma adecuada la disponibilidad de agua para los futuros residentes.
El proyecto de urbanización, que forma parte de una unidad de ejecución contemplada en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Marratxí tiene el objetivo de abrir tres viales y obtener un espacio libre de uso público. La parcela, de 14.000 metros cuadrados, está ubicada en el Camí de Son Llatzet, en el ámbito del aeródromo de Son Bonet. La edificabilidad prevista es de 9.500 metros cuadrados, mientras que el espacio libre público resultante es de 870 metros cuadrados.
El desarrollo de este solar, ubicado en una zona urbana parcialmente consolidada con viales sin finalizar, prevé la dotación de la red de agua potable en toda la unidad, con tres puntos de conexión, así como el soterramiento de la red de saneamiento, entre otros servicios como las redes de gas canalizado y de telecomunicaciones y la instalación de iluminación pública, pensados para la construcción futura de viviendas residenciales.
El informe de impacto ambiental elaborado por la citada dirección general destaca que la creación de nuevas viviendas “provocará un aumento de las captaciones de agua para consumo humano” y también contempla que en un futuro “se incremente la generación de aguas residuales que deberán ser tratadas”.

Imagen aérea de la parcela afectada. / Google Maps
De esta forma, el documento toma como referencia las densidades previstas en la normativa urbanística de Marratxí para definir las necesidades hídricas de la nueva urbanización y llega a la conclusión de que harían falta más de 45.000 litros de agua diarios para abastecer a 85 viviendas, mientras que la zona verde anexa precisaría de 4.350 litros al día.
Las diferentes consultas realizadas a administraciones públicas afectadas han sido favorables al proyecto de urbanización, con algunas prescripciones. La entidad AENA, propietaria del aeródromo de Son Bonet ubicado a poca distancia de la parcela, indica que el proyecto afecta a las servidumbres aeronáuticas del aeropuerto de Son Bonet, por lo que antes de ejecutar el proyecto deberá contar con un acuerdo favorable de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.
Falta de información hídrica
Por su parte, la dirección general de Recursos Hídricos destaca que no tiene información sobre cuáles son las fuentes de suministro de agua para atender la futura demanda y advierte que si el origen del agua es la masa del Pont d’Inca, “no hay suficiencia hídrica para atender nuevas demandas”. Además, el proyecto tampoco indica a qué depuradora se dirigirán las aguas residuales y añade que si la intención es canalizar las aguas sucias a la EDAR de Palma, “la capacidad de depuración no estará garantizada hasta la entrada en funcionamiento de la nueva EDAR Palma 2”.
Asimismo, el informe indica que el estado de la masa de agua afectada, la 1814M3 Pont d’Inca, de acuerdo con el Plan Hidrológico de Balears, “presenta un estado cuantitativo y cualitativo malo y una vulnerabilidad moderada a los nitratos”.
Asimismo, la resolución de la dirección general de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental destaca que un documento ambiental del marzo de 2025 corrige la mayoría de deficiencias detectadas y comunicadas al promotor en octubre de 2024. No obstante, en mayo del pasado año 2025 se envió un segundo informe de deficiencias en el que se plasmaba el dictamen de Recursos Hídricos, que no llegó a contestarse.
Por este motivo, el Govern echa en falta información sobre el origen del agua potable para el nuevo desarrollo previsto, así como documentación que acredite la capacidad real para absorber las aguas residuales que se generarán, entre otras cuestiones que se consideran incompletas vinculadas a la vegetación prevista o las acciones que se llevarán a cabo para proteger la casa de Can Cabellut, un bien catalogado ubicado junto al solar. También se reprocha que no se detallan de forma suficiente factores ambientales como el ahorro energético, la reutilización de agua o el aprovechamiento de las aguas pluviales.
Por todo ello, la dirección general considera que “no es posible dictar una resolución fundamentada sobre los posibles efectos adversos del proyecto sobre el medio ambiente, ya que no se dispone de suficientes elementos de juicio”, por lo que resuelve que “debe procederse a la finalización del procedimiento con archivo del expediente”.
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