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Sant Antoni 2026 | Manacor canta y llena la Concòrdia hasta donde le dejan

Unas 2.000 personas afortunadas logran entrar en un recinto controlado por seguridad, para gozar del primero de los actos multitudinarios del Sant Antoni manacorí

Sebastià Sansó

Sebastià Sansó

Manacor

Feligreses al poder. La semana grande de las fiestas de Sant Antoni está de vuelta en Manacor. Un año después, el ermitaño retorna con fuerza y el Assaig de Goigs pone de manifiesto su estado de forma. Unas 2.000 personas llenaron esta noche de viernes la plaza de la Concòrdia (en el antiguo barrio de Fartàritx) para representar y cantar un sentimiento vivo de pertenencia en tiempos de globalidad masiva.

Sudaderas negras del Patronat y severos abrigos oscuros, resistieron la espera de un rito temperamental que, como siempre, se hizo de rogar hasta pasadas las 21 horas. Más controlada que en otras ocasiones, la plaza volvió a estar cercada por sus tres entradas principales, con el fin de controlar un aforo que en principio debía ser de 1.700 personas, pero que tiró para arriba.

Una cifra que aumentó cuando muchos de los afortunados (el acceso era por orden estricto de llegada) entraron en cocheras, casas y balcones particulares de la Concòrdia, liberando así huecos en dónde pudieron acomodarse unos cuantos centenares de personas más. De hecho, un dron de la Policia estuvo permanentemente dando vueltas con el fin de saber si efectivament se cumplían los protocolos de seguridad marcados desde el Ayuntamiento, y que estipulaban entre 4 y 5 personas por metro cuadrado como máximo.

Protocolos aparte y llegada la hora del jolgorio, poco importaron las apreturas o los pasos en falso para captar mejores escenas con el teléfono móvil. Todo cambió con las notas típicas del folklore santantonier. Papeles en mano, la masa cantó al unísono los Goigs, loanzas a Sant Antoni a pleno pulmón que enmudecieron la música de viento y rellenaron los ánimos de manacorinitat.

El después

Apoteosis pivotando un gran fogueró, que después, con los bidones llenos de brasas, fue bajando hasta dejar a los de siempre. A los peregrinos de las gloses, a los rimadores de verso fácil e ironía entrenada. Glosadores y glosadors sabedores de su poder entre ximbombes y fuego en la cara.

Rojas caras de vino y calor intenso. El del cante, el de la sobrasada y el de la carne asada. El del primer capítulo de los muchos que durante esta semana jalonarán el calendario manacorí hasta las Beneïdes del domingo 17 de enero. Antes, la víspera (este año el 16 cae en viernes) será el momento de éxtasis. El de los dimonis y la juventud entregada. El día donde ser de Manacor, lejos de suponer un problema, es la mayor de las virtudes.

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