Historia
Memoria de una tragedia sepultada por el tiempo en la costa del Migjorn
Apol.lònia Martínez, catedrática de Derecho Mercantil, recupera en su libro 'Tragèdia al Fort de na Gosta' la historia casi olvidada de la muerte de siete jóvenes artilleros mallorquines por una explosión fortuita en los años 40

Imagen de la isla de Cabrera desde la costa del Migjorn donde ocurrió la tragedia. / Joan Campomar Cerdà

Una “casualidad familiar” fue la chispa que encendió la curiosidad de la jurista y escritora Apol.lònia Martínez Nadal, catedrática de Derecho Mercantil en la UIB, para tirar del hilo de un suceso trágico que a mediados de los años 40 alteró la tranquilidad de los vecinos de la comarca del Migjorn de Mallorca y que prácticamente había quedado en el olvido, sin alojarse en la memoria colectiva. Gracias a la investigación iniciada por la autora, los hechos han quedado recogidos en un libro, ‘Tragèdia al Fort de na Gosta. Causa 170/1946', de El Gall Editor, presentado ya a principios de este mes en Llombards, donde ha despertado un gran interés.

La jurista y escritora Apol.lònia Martínez Nadal, autora de la investigación. / UIB
El libro aporta luz al grave suceso que ocurrió el 11 de octubre de 1946, cuando una explosión en la batería de costa del Regimiento de Artillería número 5, conocida popularmente como el Fort de na Gosta, en la finca de s’Avallet, en el sudeste de Mallorca, provocó la muerte de siete jóvenes artilleros que procedían de Llombards, ses Salines, s’Alqueria Blanca y Campos. Siete soldados de la comarca que, con apenas una veintena de años, perdieron la vida en un trágico incidente que conmocionó a los vecinos y que hasta la fecha tenía todavía muchos interrogantes porque, tal y como explica la autora, el suceso “tuvo un tratamiento discreto en la prensa mallorquina de la época”. Más allá del funeral institucional celebrado en la basílica de Sant Francesc de Palma, al que acudieron las autoridades civiles y militares, “nunca se entró en los detalles de las circunstancias del accidente”. Un frío formalismo, “fallecidos en acto de servicio”, fue la única información aportada por los mandos militares.

Portada del libro, de El Gall Editor. / El Gall Editor
Y volviendo a la “casualidad” a la que hacía referencia Apol.lònia Martínez y que motivó el inicio de la investigación, la autora explica que el primer conocimiento que tuvo de este accidente fue a través de su madre. “Cuando ella era una niña, en Llombards, había visto pasar el coche fúnebre con tres féretros, era un recuerdo borroso”, explica la doctora en Derecho. Más adelante, hace unos diez años, durante una visita al cementerio “pasamos por delante de la tumba del joven de Llombards que murió en el accidente, Joan Mas, y vimos la fecha exacta de su muerte; a partir de aquí empezamos a tirar del hilo”.
Con el objetivo de saber más sobre las circunstancias del accidente, la autora solicitó consultar la causa 170/1946 abierta por el juez instructor del Régimen de Artillería numero 5. Apol.lònia Martínez pudo consultar el expediente y todas las actas, las testificales y las periciales relacionadas con este asunto en el Tribunal Militar Territorial de Barcelona, donde le dieron “facilidades” para consultar todos los datos que estaban archivados y que, si bien no pueden determinar con exactitud la causa concreta del accidente, sí permiten conocer detalles de la explosión que provocó la muerte de los jóvenes artilleros. “En un día lluvioso, los jóvenes estaban vaciando proyectiles que debían ser utilizados en unas prácticas militares”, descubrió la autora.

Esquela publicada en La Almudaina el 17 de octubre de 1946 referente a los siete fallecidos. / A. M. N.
La consulta del expediente arroja más información sobre aquel trágico día de octubre de 1946. Esa jornada, el capitán de la batería militar estaba en Palma preparando las prácticas y los reclutas quedaron a las órdenes de un sargento. “En un momento dado pasó un avión por la zona, que era algo muy habitual, había acabado la segunda Guerra Mundial, y el sargento tenía órdenes de notificar a Palma cada vez que pasaba un avión”, explica Martínez. Y justo cuando el mando militar salió de la batería para pasar el parte a Palma se produjo la trágica explosión, de la que no hubo testigos.
Entonces, se nombraron peritos para iniciar las diligencias. “Los técnicos revisaron la batería pero no emitieron un informe concluyente”. “Lo más probable”, añade la autora, “es que se produjese una chispa después de que un proyectil cayese al suelo”. Lo cierto es que los militares iniciaron una investigación y algunos mandos y un juez se desplazaron al lugar del incidente para tomar declaraciones testificales. “El expediente llegó hasta donde pudo, la causa no pudo determinarse de forma exacta y por ello no se imputó a nadie”, señala Apol.lònia Martínez. Además, todo indica que no hubo negligencia porque los jovenes soldados estaban bien instruidos: “No podían fumar, y sabían cómo apagar la pólvora”, concluye. La hipótesis del accidente no intencionado es la más probable.

Imagen aérea de los restos del antiguo Fort de na Gosta, donde ocurrió el accidente. / Google Maps
Actualmente, en la costa del Migjorn todavía perduran los restos de la antigua batería militar, el Fort de na Gosta donde tuvo lugar la tragedia que conmocionó a la comarca. A partir de los años 90, cuando la estructura dejó de tener un uso militar, la finca que alberga la batería volvió a las manos de la familia March después de que presentaran un pleito para recuperarla y el juzgado les diese la razón.
La investigación resultante, recogida en el libro, aporta luz donde solo había desconocimiento y “recuerdos borrosos” acompañados por algunas anécdotas que resisten en la memoria de los más mayores que han superado los 80 años de edad. “El objetivo último del trabajo es servir de recordatorio y dejar un sencillo reconocimiento a la memoria de las víctimas, muertas inútilmente en plena juventud”, concluye la autora de esta interesante investigación.
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