Vivienda en Mallorca
Cómo comprar una villa de lujo en sa Ràpita por 179.000 euros, aunque sólo para usar 44 días al año
El modelo de propiedad compartida en localidades costeras y de la Serra de Tramuntana se presenta como alternativa a la compra tradicional de segundas residencias en la isla

Villa en sa Ràpita que se vende en régimen de copropiedad / Co-Ownership Properties
No es un anuncio inmobiliario muy común en Mallorca. Se trata de una moderna villa en venta en sa Ràpita, con una superficie de 212 metros cuadrados. Tres habitaciones, tres baños, piscina, sauna exterior. Tiene también un pequeño jardín. Está cerca de la playa. ¿El precio? 179.000 euros. Ahora, claro está, vienen los matices. Sólo se vende una octava parte de la casa y esa fracción da derecho a usarla 44 días al año.
La comercialización de viviendas en régimen de copropiedad o propiedad fraccionada comienza a ganar presencia en distintos puntos de Mallorca, especialmente en enclaves de alto valor inmobiliario, donde las casas de siete dígitos no son la excepción. Plataformas especializadas promocionan este modelo como una alternativa a la compra tradicional de segundas residencias.
En portales internacionales se encuentran decenas de anuncios de viviendas situadas en áreas cotizadas desde el punto de vista residencial, como el suroeste de Mallorca, el litoral sur o municipios del interior próximos a la Serra de Tramuntana. Se trata, en su mayoría, de inmuebles de gama media-alta o alta. Suelen tener piscina, terrazas y servicios asociados.
El modelo consiste en la venta de participaciones indivisas de las viviendas, generalmente fracciones de una octava parte. Cada comprador tiene derecho de uso limitado a un número concreto de días al año. Los precios se sitúan, según los anuncios, en cifras sensiblemente inferiores a las de una compra íntegra, aunque con un disfrute temporal restringido.
Este tipo de ofertas se dirige principalmente a un público internacional. El lenguaje empleado en la publicidad suele vincular la vivienda a estancias vacacionales, experiencias ligadas al entorno natural y un estilo de vida mediterráneo, con referencias frecuentes a servicios de gestión y mantenimiento integral.
Uno de los anuncios difundidos recientemente en el municipio de Esporles ofrece, por ejemplo, una octava parte de un dúplex de nueva construcción por 179.000 euros, con un derecho de uso de 44 días al año. Otros anuncios localizados en el sur de la isla o en el suroeste presentan fórmulas similares, con variaciones en el número de días asignados y en el tipo de inmueble.

Dúplex en Esporles que se vende en régimen de copropiedad / Co-Ownership Properties
En el caso del anuncio de Esporles, la oferta destaca las vistas a la montaña, la cercanía a rutas de senderismo y ciclismo, así como la proximidad a bodegas. El texto promocional subraya también la facilidad de acceso tanto a Palma como a las calas y playas de la costa oeste de Mallorca.
El anuncio menciona asimismo la inclusión de un “servicio cinco estrellas”, sin concretar en qué consiste ni bajo qué régimen se presta.
Comunidad de bienes
Desde el punto de vista jurídico, la copropiedad está reconocida en el ordenamiento español a través del Código Civil y la fórmula de la comunidad de bienes. Esta figura permite la titularidad compartida de un inmueble.
La normativa autonómica balear en materia turística y urbanística no regula la copropiedad como tal, pero sí el uso efectivo de las viviendas. La Ley de Turismo de Balears de 2012 establece que la cesión temporal de viviendas con finalidad vacacional y su comercialización como alojamiento turístico están sujetas a licencia y a requisitos específicos, con independencia de la forma de propiedad.
Las plataformas que impulsan este tipo de modelos sostienen que la copropiedad no debe confundirse con el aprovechamiento por turno o time-sharing, al tratarse, aseguran, de una adquisición real de una parte del inmueble. En el time-sharing, en cambio, uno adquiere el derecho a usar un alojamiento por un tiempo determinado anualmente, no la propiedad completa ni fraccionada.
La proliferación de estos anuncios refleja la evolución del mercado inmobiliario mallorquín en un contexto de precios elevados y alta demanda internacional. La copropiedad se presenta, tal y como recogen estos anuncios inmobiliarios, como una fórmula alternativa a la segunda residencia tradicional.
Testimonios
Plataformas como Co-Ownership Properties incluyen en su web testimonios de clientes que relatan sus experiencias con este modelo. Entre ellos figura el de una familia residente en Ámsterdam que afirma haber adquirido, a través de esta fórmula, una villa en el Port d’Andratx. Según su relato, optaron por la copropiedad tras vender una segunda residencia que apenas utilizaban. Destinaron parte de ese capital a una vivienda de propiedad compartida en la isla.
En ese testimonio, los compradores explican que, como padres trabajadores, utilizan la vivienda unas pocas semanas al año y que el resto del tiempo se alquila, lo que, según indican, permite cubrir los gastos de mantenimiento.
También destacan el hecho de que, pese a tratarse de una propiedad compartida, perciben la vivienda como propia durante sus estancias.
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