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NAVIDAD

La religiosa Manoli Gómez reivindica el origen de las 'neules': «Si Papá Noel tiene su historia, ¿por qué no explicar la de las 'neules'?»

La 'neulera' reivindica la esencia de las 'neules' y la importancia de conservar una tradición que, para ella, anuncia cada año la llegada de la Navidad

VÍDEO | Religiosa y neulera, sor Manoli Gómez lleva décadas recortando un papel en blanco para convertirlo en memoria, tradición y Navidad.

DM

Biel Capó

Biel Capó

Son Servera

Religiosa y neulera, sor Manoli Gómez lleva décadas recortando un papel en blanco para convertirlo en memoria, tradición y Navidad. Llegó a Mallorca con solo 20 años y, desde entonces, ha hecho de las neules no solo un elemento decorativo, sino como una herramienta pedagógica y cultural que ha transmitido a niños, escuelas y conventos de toda la isla. En esta entrevista reivindica la esencia de las neules, su valor simbólico y la importancia de conservar una tradición que, para ella, anuncia cada año la llegada del Nadal.

Lleva toda la vida vinculada a las neules. ¿Cómo empezó todo?

Llevo toda la vida de religiosa y haciendo neules. En la Península no se usa, pero cuando vine aquí, a Mallorca, estuve ocho años en Mater Misericordiae, en Palma. Cuando me trasladé a mi primera comunidad en Selva fue cuando ya empecé de verdad con las neules: recortadas, caladas y así fue como empecé.

¿Eso fue a los ocho años de llegar a Mallorca?

Sí, ocho años después de venir. Yo llegué a Mallorca con 20 años y fue en Selva cuando me enganché definitivamente a las neules. En cada convento al que he ido he aprendido cosas nuevas de las hermanas que estaban allí. Donde más aprendí fue en sa Pobla, porque había una monja que hacía muchísimas neules: su hermano las diseñaba y yo fui aprendiendo mucho con ella. Allí donde he ido siempre he llevado la curolla de las neules.

Sor Manoli, en un taller de 'neules'.

Sor Manoli, en un taller de 'neules'. / Biel Capó

¿Qué fue lo que más le llamó la atención de hacer neules?

Me llamó la atención que muchas veces decoramos los colegios con Papá Noel. Ya viene en los libros y los colegios se llenan de Papá Noel. Un día, aquí en Manacor, pregunté por qué había tantos y la profesora me dijo que era una actividad escolar. Entonces pensé: ¿y por qué no hacemos una actividad escolar de neules? Yo les enseñaré. Empecé a poner neules en los cristales de Ca ses Monges. Buscamos diseños fáciles para los niños y les proporcionamos las herramientas adecuadas, porque a veces pides tijeritas y te traen unas tijeras que no sirven. Tienen que ser tijeras pequeñas, de las que se usan para coser, las de bordar. En Manacor compramos bisturís para todos —solo para quienes nos podíamos fiar— y empezamos a hacer neules con los niños.

¿En qué año fue eso?

Hace un año y medio que me fui de Manacor, donde estuve diez años. A partir de entonces empecé a enseñar a hacer neules a los niños y también a contar su historia. Eso empezó hace unos diez años. Si Papá Noel tiene su historia y Halloween tiene la suya, ¿por qué no explicar la historia de las neules? Empezamos en el convento de San Francisco de Manacor hasta que en 2023 cerramos. Entonces me fui a Palma, a un convento en la calle Antillón, cerca de Pedro Garau.

¿Y allí continuó con esta tradición?

Sí. Empecé el año pasado y me dijeron: “Manoli, ¿tú sabes hacer neules?”. Claro que sí. Entonces surgió la posibilidad de hacerlas para el Consell, que nos pidió participar. Y mira por dónde, ganamos dos premios.

Otra artesana comentaba que hace 25 años costaba mucho que las monjas explicaran este mundo de las neules. Usted, como religiosa, ¿cómo ve que ahora se divulgue tanto?

Se tiene que promover. Lo que a mí me gusta es que no se deteriore la esencia de las neules. Yo siempre digo: un dimoni puede ser muy bonito, pero no es de Navidad. Pongamos una ximbomba, que es un instrumento navideño. Si alguien quiere innovar, que lo haga, no pasa nada. Pero que no se deformen los dibujos propios de las neules. Hay filigranas que son como los rosetones de las catedrales. Puedes hacer la iglesia de tu pueblo, perfecto, pero también están las filigranas tradicionales. Hay neules caladas, que son invención tuya, y neules dibujadas, que llevan mucho más trabajo y precisión. Por eso siempre digo que se empiece con neules sencillas: una rosa, una flor de Navidad, algo que no nos complique la vida. Cosas propias de Navidad.

¿Cómo ha sido el trabajo con los niños en los talleres?

Yo a la profesora que se implicó en esto le facilité todo: le di mis neules para que las fotocopiara, para que trabajara con los niños. En quinto y sexto de Primaria los talleres funcionan muy bien. En la ESO ya son mayores.

¿Qué se necesita para hacer neules?

Buenas herramientas, paciencia y precisión. Hay que tener pulso para no cortar donde no toca. Yo, por experiencia, uso el bisturí número 11: es perfecto. Los de punta redondeada no van bien para ciertos rincones. Yo siempre uso bisturís a los que se les puede cambiar la cuchilla. Y, además, unas buenas tijeritas de bordar, con punta fina.

¿Qué le aporta hacer neules?

Me mete de lleno en el ambiente de Navidad. Me aporta una satisfacción muy grande poder enganchar a otras personas y decir: llega Nadal, vamos a decorar con neules. Eso me gusta mucho.

¿Qué relación tiene con Son Servera?

Estuve 20 años en Son Servera y teníamos un árbol precioso lleno de neules. Cuando murió el sacerdote, las neules desaparecieron. Hace dos años le hice al cura de Son Servera 500 neules, pero las plastifiqué porque allí hay mucha humedad y la iglesia es húmeda. Así les durarán toda la vida. Me llevó meses y meses de trabajo, pero como era una sorpresa no sufría: si un día hacía diez, eran diez; si hacía veinte, veinte. Llegué a unas 425, más o menos. Cuando fui a verlas colocadas quedaba precioso. Me di cuenta de que faltaban algunas en ciertos lugares y ya las hice para el año siguiente.

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