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Lletra menuda

Productividad entre nebulosas de sospecha

Imagen de archivo de un pasado pleno en el Ayuntamiento de Llucmajor.

Imagen de archivo de un pasado pleno en el Ayuntamiento de Llucmajor. / Rosa Ferriol

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Las autorizaciones y legalizaciones de obras, de no ser el principal, son uno de los grandes frentes de espera, batalla, desesperación y confusión con los que se enfrenta el ciudadano en su relación con su respectivo ayuntamiento. Es una situación que en distinto grado afecta a la práctica totalidad de municipios de Mallorca, de entre los cuales Llucmajor no se ha caracterizado por llevarse la mejor parte. Pero, hete aquí que ahora el gobierno de Xisca Lascolas asegura haber dado con la fórmula para despachar los trámites urbanísticos en menos de un mes. Es un verdadero prodigio precisamente en un consistorio tachado una y otra vez de parálisis administrativa. Habrá que analizarlo con lupa y si aflora la nitidez, pedir al resto de ayuntamientos que, por favor, se miren en el espejo de Llucmajor.

Pero, de momento, calma y cautela porque la proyección de la imagen dada es opaca y borrosa. Resulta que la beneficiaria estrella de este acelerón urbanístico es la propia regidora del área, Maria Inmaculada Pérez, una edil que ha dado muestras de su mal verbo despectivo con los ciudadanos a los que se debe y que le ha costado una petición de dimisión por parte del PSOE que, por supuesto, el PP no apoya. Més si lo hace porque, más allá del menosprecio al vecino, está convencido de que Pérez se ha procurado una «legalización exprés» para un chalé en rústico de su propiedad, con expediente abierto en 2017 y bloqueado desde 2023. Ahora ha visto la luz de la puesta en orden en un mes. Para mejor proveer y mayor comodidad, el actual equipo de gobierno municipal ha tenido a bien refugiarse en la nueva normativa que permite prescindir de la supervisión del Consell.

Todo está en orden y, si es necesario, se exhibirá el expediente que afecta a Maria Inmaculada Pérez aseguran en el Ayuntamiento. Ya debían haberlo hecho para así despejar el aluvión de sospechas levantadas. Importa el chalé de la regidora, pero mucho más saber cuántos vecinos de Llucmajor han podido beneficiarse del sentido práctico alcanzado por su consistorio. Solo así podrá hablarse de igualdad y legalidad seria.

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