Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lletra menuda

Un consuelo para vivir en seco

Leonor Bosch, alcaldesa de Banyalbufar

Leonor Bosch, alcaldesa de Banyalbufar

llorenç riera

En vez de una ayuda necesaria, que también lo es, y justificable por la evidente escasez de agua padecida el pasado verano, antes que por la documentación requerida por el Govern, debemos entender las subvenciones al gasto de camiones cisterna como una sanción a las Administraciones afectadas por su reseco retraso en normalizar el servicio. Una multa que, evidentemente, también acaba pagando el ciudadano afectado por la alerta hídrica y obligado a asumir un incremento del recibo del agua por la misma causa. La sed se paga más cara que los caprichos innecesarios.

«Es una ayuda importante para aliviar las arcas municipales», señala la alcaldesa de Banyalbufar, Leonor Bosch. Sin duda, porque los ayuntamientos obligados a inyectarse camiones cisterna son preferentemente de densidad baja, alejados del maná turístico y del mimo institucional, pero mejor asimilarlo como un acto de justicia en diferido que ni siquiera cubre costes. La provisión de fondos para la convocatoria de subvenciones al agua transportada por carretera es inferior en cien mil euros a lo que se ha gastado en un año solo Montuïri por este concepto.

El conseller del Mar y Ciclo del Agua, Juan Manuel Lafuente, ha reconocido que «este apoyo que damos a los ayuntamientos» es solo «una solución a corto plazo que permite reforzar el servicio». Discutible lo de solución, porque el problema y la deuda, no solo persisten, sino que tienden a incrementarse porque las dotaciones de infraestructuras para conectar redes en alta se programan de forma fragmentada y a largo plazo. Todos los indicios señalan que la sequía, la explotación de acuíferos, la falta de desaladoras y el aumento poblacional disparado volverán a plantear un verano largo y difícil en cuento a disposición de agua potable. Y así suma y sigue.

A las zonas más críticas de la Serra y el Pla solo les queda esperar, pagar y seguir haciendo equilibrios para dosificar el agua. Son las víctimas aventajadas de las preferencias por el litoral y del olvido y falta de previsión para garantizar un suministro de agua que es esencial y colectivo por igual.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents