La operación Cabriol contra el dopaje y el maltrato animal en el mundo del trote en Mallorca llega a juicio
La fiscalía solicita tres meses de prisión y un año de inhabilitación para dos acusados de un delito de maltrato grave a animales domésticos
El ministerio público sostiene que distribuían productos veterinarios y sustancias dopantes y los administraban a los caballos de una cuadra para ganar las competiciones, lo que les causaba lesiones e incluso la muerte

La Guardia Civil en abril de 2015 en el hipódromo de Son Pardo, durante la investigación de la operación Cabriol. / Oliva
La operación Cabriol contra el dopaje y el maltrato animal en el mundo del trote desarrollada en Mallorca en 2015 que salpicó a los hipódromos y a varias cuadras de caballos de competición de la isla ha llegado a juicio. Ayer estaba señalada una vista oral en los juzgados de Vía Alemania de Palma. Un juzgado de lo penal de la ciudad tenía previsto celebrar la vista contra dos encausados, si bien finalmente se suspendió y se pospuso.
La fiscalía solicita para dos sospechosos, vinculados al trote mallorquín, sendas penas de tres meses de prisión, así como su inhabilitación durante un año para ejercer cualquier profesión u oficio relacionado con la tenencia o comercio de animales, al considerarles autores de un delito de maltrato grave a animales domésticos.
El ministerio público ha reducido considerablemente su petición de condena al apreciar la circunstancia atenuante cualificada de dilaciones indebidas, ya que los hechos se remontan a hace más de una década, a un periodo anterior a 2015.
Según la versión de la fiscal, los dos acusados en Manacor distribuían productos veterinarios y sustancias dopantes y los administraban a los caballos de una cuadra, sin tener ningún tipo de conocimiento veterinario, para ganar las competiciones, lo que les causaba lesiones e incluso la muerte.
El escrito de acusación de la fiscalía enumera una docena de caballos de competición de la isla que sufrieron complicaciones por el uso reiterado de sustancias estimulantes a través de sondas o inyecciones. Tres animales fallecieron: uno, por un cuadro cólico por torsión del intestino grueso; otro, por la rotura de una pata; y el tercero, debido al sondaje reiterado, la sobrestimulación y punción venosa.
El ministerio público señala que los dos sospechosos, ambos de 51 años, se venían dedicando a la provisión, distribución y venta de varios productos de uso exclusivo veterinario en fechas no determinadas pero al menos hasta 2015, en Manacor. Los dos hombres, “actuando en connivencia y de común acuerdo”, distribuían Hipiron, Amg, Terramicina, Dobetin 5000, Phytorenal, DMSO, Stimulfos, Repris, Emo-15 (inyectable), Yodo-Yet (inyectable intravenoso), Selebit, Ácido Hialurónico, Glucosamina, Acetilcisteina, Lactanasse, (Fitoblock), Pneumugol, Embutasil, Furosemida o Seguril, así como otros productos entre los que se hallaban sustancias dopantes, bien por sus propios activos, bien por su forma y momento de administración.
En esas fechas, uno de los acusados, en consenso con el otro, “careciendo de cualquier conocimiento veterinario y sabiendo que de este modo se ponía en grave riesgo la vida e integridad física de los animales”, suministraban, vía oral o a través de sonda nasogástrica o vía venosa intramuscular, los mencionados productos a los caballos de una cuadra, según el fiscal. El único ánimo de su acción era ganar las competiciones en las que participaban los trotones, lo que les generaba un sobresfuerzo excesivo y les causaba lesiones tales como cojera, taquicardia severa, colapso cardíaco, fallos en su sistema orgánico, hipotensión, aumento del riesgo de traumatismo mortal, fallo multisistémico, fallo renal e incluso la muerte.
Una docena de animales
El caballo Crazy King falleció por un cuadro cólico por torsión del intestino grueso; el ejemplar Castic de Roser presentaba una manipulación reiterada de la zona yugular y sondaje previo a la carrera; Cluc SB tenía un exceso de toxinas; el trotón Calgary constaba como manipulado con sustancias tranquilizantes; mientras los caballos Cristhian de Font, Carol HM, Chancen Mo presentaban sondaje nasogástrico; Quassia Barbes murió por la rotura de una pata; Rialto Blanc resultó también fallecido por sondaje reiterado, sobrestimulación y punción venosa; Red Williams presentaba sondaje y estrés químico; la yegua Vatna Bocca tenía lesiones en extremidades por inyección reiterada de productos vía venosa e intramuscular; y el caballo Cosa Nostra contaba con lesiones por uso reiterado de sonda y sustancias estimulantes, detalla la fiscalía, que concluye que estos hechos constituyen un delito de maltrato grave a animales domésticos.
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