Lletra menuda
El descaro flota en el mar

Captura de un vídeo que muestra los efectos de los fondeos sobre la posidonia. | GOB / j.mora. sóller
El mar tiene la inoportuna costumbre de sacar demasiadas cosas a flote y de hacerlo no solo en el sentido literal del término. Esta es la causa por la cual se convierte con frecuencia en un océano de desvergüenzas, irresponsabilidades e incivismos ajenos en forma de lesión medioambiental. El mar es un universo propio, pero no tiene porqué tolerar el vertedero anónimo de quienes se aprovechan de él. Hay mucho de denuncia y clamor de protesta en los abandonos que sacan a flote las aguas inmensas.
El último recuento y geolocalización de fondeos ilegales realizado por Arrels Marines en la bahía de Pollença sirve de amarre para confirmar que boyas y embarcaciones abandonadas van al alza en la zona y que la capacidad de control y exigencia de responsabilidades continúa a la deriva, pese a los esfuerzos realizados. La problemática ha levado anclas del área comprendida entre El Club Náutico y Punta Avançada, donde ya se sabía que el mal existía, para extenderse hacia la parte más meridional y alcanzar La Mola, lugar en el que se contabilizan hasta 14 embarcaciones fondeadas de forma ilegal, algunas de ellas en estado de abandono. El control no ha llegado esta vez a Albercutx, donde, a la vista de las concentraciones de embarcaciones vistas este verano, probablemente también se padece el mal de los fondeos a discreción.
Se incrementan por tanto los riesgos para la navegación y los bañistas y existe un potencial disparo de la contaminación. La anunciada instalación de boyas ecológicas todavía no dispone de fecha, ni siquiera aproximada. Es verdad que el Ayuntamiento de Pollença ha emprendido algunas campañas de limpieza y que procura mantener la atención de la conselleria del Mar y Ciclo del Agua sobre esta problemática, pero también queda demostrado que eso de los fondeos ilegales y las embarcaciones abandonadas acaba convirtiéndose con frecuencia en una pugna inoperante entre distintas administraciones. Ha quedado patente en la zona de Calvià y ahora vuelve a ocurrir en Pollença. Es la falta de respuesta a un mal implantado por el descaro de muchos particulares al timón.
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