AGRICULTURA
Crisis en los arrozales de sa Pobla: la producción cae más de un 40%
Productores como Pere Antoni Seguí asumen una campaña «de fracaso» mientras luchan por mantener viva la variedad autóctona ‘Bombeta’

Biel Capó
El campo de sa Pobla se ahoga, pero no en agua, sino en una crisis que también viven sus arroceros. Pere Antoni Seguí Ramis, nacido en 1961, lleva 19 años dedicados a cultivar arroz. Este año, esa dedicación solo le ha reportado amargura. Si bien según Seguí, una cosecha «buena» debería producir unos 800 kilogramos por quartó, Pere Antoni lamenta una caída de rendimiento sin precedentes.
«Antes, sacábamos siete sacas de seis cuartones. Este año, si hay cuatro, ya serán muchos», explica. Con cada saca pesando alrededor de 480 kilogramos, la caída de la producción se sitúa por encima del 40%, convirtiendo la cosecha de arroz en otro cultivo que va a menos en la localidad: «Vaya fracaso este año», confiesa con resignación. La confirmación del desastre empieza al ir a meter el arroz que se encuentra secando, en las sacas. Y es que el esfuerzo del cultivo no termina en el campo. Una vez recogido, el arroz se deja secar en una cochera. Es en esta labor de poscosecha donde la triste realidad se confirma: el pronóstico se ratifica y el número de sacas es muchísimo menor de lo que cabría esperar ante los ojos de Seguí. Posteriormente, es necesario ventilar el arroz con una máquina, una labor que lleva horas y que supone una brecha significativa de tiempo entre el cultivo y la obtención del producto final.

arros/1 / Tonina Crespí
Variedad
La crisis del rendimiento toca el corazón mismo de la tradición arrocera local. Pere Antoni, que además es conocido por su pericia preparando arroces, el tradicional arròs brut, siembra la variedad autóctona Bombeta, famosa por su excepcional textura y resistencia a pasarse. Seguí utiliza esta semilla para garantizar la continuidad de la variedad, una labor que toca el corazón de la tradición local.
El contraste con los costes, el arroz necesita mucha agua, y la dificultad para mantener las tierras limpias es cada vez más difícil de sostener. Uno de los problemas más graves a los que se enfrenta el cultivo del arroz es la presencia de malas hierbas, que ahoga los campos y reduce la cosecha. Pere Antoni lucha por mantener viva la tradición.

FOTOS | La fira del arròs pobler, en imágenes / tonina crespí
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