Lletra menuda
La visión parcial del transporte público

Un bus del TIB en un municipio de Mallorca. / Miquel Bosch
Con el tren posible siempre vetado, es evidente que el Llevant está comunicado de forma pésima entre sí y con Palma, pero quedarse en este asiento a la hora de la reivindicación significa conceder un trato de favor a las dos comarcas más distantes de la isla, porque las carencias en transporte público afectan casi por igual a toda Mallorca.
Lo hizo el Parlament y ahora Més sigue reclamando pasajeros de primera. Solo un ejemplo. Ir de Ariany a Vilafranca, 13 kilómetros y dependencia sanitaria de por medio, significa entregarse a rodeos y enlaces de concepción continental. Hay un atasco en la gestión. Mientras un diputado nacionalista se para en la valoración capitalina del asunto, el conseller del ramo se conforma con las «mejoras reales» aplicadas y se escuda en la convicción de que sus predecesores lo hicieron peor. Entre tales viales políticos cabe esperar pocos avances. Lo único que queda claro es la insuficiencia del transporte público en su conjunto, la falta de previsión y la incapacidad por responder a la demanda. Solo pequeños logros dentro de una caravana de insuficiencias contrastadas.
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