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Lletra menuda

Un manual de buenas prácticas

Un momento de la sesión plenaria de Calvià.

Un momento de la sesión plenaria de Calvià. / Aj.

Llorenç Riera

Llorenç Riera

Hacer buen uso del dinero y procurar que cada gasto se transforme en resultados claros y concretos. Si se ha entendido bien al alcalde Amengual –el se queja de que algunas veces no es así– este es el objetivo que persigue el Ayuntamiento de Calvià con los presupuestos continuistas preparados para 2026. Una buena administración, era lo mínimo que se podía esperar.

Con el idilio con Vox renovado, el alcalde del PP se ha permitido desplegar algo parecido a un manual de buenas prácticas económicas compatibles con las necesidades de los residentes y algunas concesiones a la buena imagen urbana que un municipio como Calvià también puede permitirse. Obviedades que mostrarán su verdadero rostro en el momento de los hechos materiales, porque hay bastante ladrillo y cemento en las ejecuciones programadas.

Una partida de 43 millones en inversiones otorga posibilidades y permite abrir retos. Al final del ejercicio veremos si «cada una de las cifras pensadas para tener resultados» se ve en las aceras, los paseos de la zona costera, las 300 viviendas sociales prometidas o las unidades básicas de salud anunciadas.

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